| El Nuevo Siglo
Alcaldía de Bogotá
Domingo, 16 de Octubre de 2022
Redacción Bogotá

La Gobernación de Cundinamarca, a través de su Secretaría de Hacienda, está invitando a la ciudadanía a que acceda a los beneficios tributarios que ofrece el departamento en lo relacionado con la matricula vehicular.

En específico, el ofrecimiento departamental es el siguiente: “Quienes adquieran vehículo nuevo y lo matriculen en Cundinamarca, podrán obtener un descuento del 50 % en el impuesto al año siguiente de la matrícula y un 20 % en el segundo año. Y los vehículos híbridos que sean matriculados en el departamento recibirán el 40 % de descuento en el impuesto sobre vehículos automotores durante los cinco años siguientes”.

Considerando que buena parte de los carros del departamento circulan en la ciudad de Bogotá, este es un ofrecimiento que implica un incremento en el recaudo tributario para Cundinamarca (puesto que el impuesto anual se paga en donde el vehículo se registró), pero también implica un desgaste de vías y contaminación para la ciudad capital. ¿Cómo se debe leer este ofrecimiento?

EL NUEVO SIGLO analizó este hecho desde varias perspectivas y las contrastó con las cifras de registro de matrículas de Andemos, y el tema tiene tanto de largo como de ancho pues, ante todo, esta es una medida legal que no solamente aplica para el departamento de Cundinamarca.

“Esta es una medida que no solamente tiene el departamento de Cundinamarca, sino que también tienen el Distrito, los municipios, otros departamentos, y al final del ejercicio es una medida que va orientada a generar beneficios tributarios para quienes adquieran un vehículo nuevo. No es una campaña exclusiva de nuestro departamento y el Distrito también tiene descuentos que benefician a los contribuyentes. Se adoptan y se han adoptado por varios años”, explicó a EL NUEVO SIGLO la secretaria de Hacienda departamental, Érika Sabogal.

Añadió que “hay externalidades negativas y asimetrías horizontales que presenta este impuesto, porque la misma normatividad que regula esta renta ha dejado ciertas deficiencias que abren este tipo de puertas. No existe prohibición alguna para generar beneficios tributarios y la norma tampoco estableció la obligación legal de que el vehículo debería matricularse en donde está rodando”.

Y por último advirtió, coincidiendo con lo que dijeron otros analistas, que este fenómeno debería ser corregido por la norma, pues efectivamente “el vehículo está contaminando, está usando infraestructura y está generando unos temas de movilidad y de congestión en una determinada jurisdicción cuando puede estar matriculado en otra. ¿Y por qué? Porque la misma norma no estableció este tipo de límites y claridades a la hora de pensar en la jurisdicción para la matricula del mismo. Y reitero: no solo pasa entre Bogotá y Cundinamarca. Por ejemplo: más del 30 % de los vehículos matriculados en el Distrito no están en Bogotá”, concluyó.

La respuesta de la Secretaría de Hacienda distrital 

Ante este hecho, la Secretaría de Hacienda de Bogotá le dijo a EL NUEVO SIGLO que cada ente territorial es autónomo para adoptar la política fiscal que considere que se adecua mejor a los objetivos trazados en sus planes de desarrollo y que, en este sentido, “los incentivos tributarios que se adopten en las diferentes ciudades o departamentos se encuentran dentro del marco de las competencias que la Constitución les reconoce a estos entes territoriales”.

“Sin embargo, lo deseable es que, si el contribuyente vive en Bogotá y utiliza las vías de la ciudad, contribuya con el pago del impuesto sobre vehículos automotores en el lugar donde habitualmente transita”, indicó a este medio de comunicación Pablo Verástegui, director de Impuestos de Bogotá, de la Secretaría Distrital de Hacienda, y quien precisó que son los ciudadanos quienes deciden libremente en qué jurisdicción matriculan sus vehículos.


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Competencia desleal

Por el contrario, el exsecretario de Hacienda durante la primera administración de Enrique Peñalosa, Carlos Alberto Sandoval, indicó que la invitación por parte de la Gobernación de Cundinamarca podrí tildarse de competencia desleal y es una reminiscencia de lo que pasó pocos años antes del nuevo milenio con la sobretasa de los combustibles.

“No estoy de acuerdo con que ese tipo de posibilidades existan, porque de alguna manera podrían llamarse como una competencia desleal entre qué municipios rebajan más sus impuestos para que carros que no transitan ordinariamente por esa jurisdicción se matriculen y paguen allí, pero que circulan, contaminan y generan costos para la ciudad de Bogotá. Esa diferencia tarifaria no debería permitirse en casos en los cuales hay una base gravable móvil, como en el caso del automóvil, que se puede trasladar para que el propietario goce de la reducción”, le dijo a EL NUEVO SIGLO el exsecretario Sandoval.

Se remitió, acto seguido, a un caso similar que ocurrió en los últimos años de la década de los años noventa, en el que Bogotá cobraba una sobretasa a los combustibles, inicialmente del 10 % y posteriormente del 15 y el 20 %, mientras que los municipios aledaños a Bogotá no la cobraban y la gente iba a tanquear sus vehículos a la Sabana y pagaba menos en combustible.

“Eso fue así por algunos años hasta que el Gobierno Nacional determinó que los municipios deberían cobrar la tasa máxima y que si no la cobraban lo haría el Gobierno Nacional. De esa manera se estabilizó la tasa en el 20 %. La ley ayudó a que se unificara en la práctica la base gravable con la tarifa máxima. Algo similar debería existir en este caso. Si un municipio le cobra una tarifa menor a la que cobra Bogotá, el Gobierno debería cobrar la diferencia para que todos los automóviles paguen lo mismo, porque claramente es una competencia desleal. El carro no está transitando en el municipio de la Sabana, sino en Bogotá. El propietario no está siendo justo o equitativo con Bogotá porque no está pagando en donde realmente circula y contamina”, concluyó el exsecretario de Hacienda.

Y, por otra parte, ya no en relación con la tributación sino con la movilidad de Bogotá, el profesor y experto en movilidad urbana de la Universidad Javeriana Darío Hidalgo coincidió con el exsecretario, aludiendo a que "en Bogotá no se pagan suficientes impuestos por vehículos. Si pagamos por fuera de la ciudad, pues mucho menos”.

“Es una propuesta totalmente inequitativa. Así sea un impuesto a la propiedad y las personas tengan la posibilidad de registrarlo en cualquier parte, el uso que se les da a esos recursos es para apoyar los sistemas de movilidad en la ciudad. En Bogotá los propietarios de carro no pagamos ni el 25 % de lo que cuesta el mantenimiento de la malla vial al año. Si esos recursos se van a otros municipios, la ciudad tendrá que buscar fuentes de financiamiento distintas para lo más básico como el mantenimiento rutinario y periódico de la malla vial”, indicó a este periódico el experto en movilidad.

Advirtiendo que es muy difícil saber cuántos de los vehículos que se registran en el departamento circulan en Bogotá, “lo que debería exigirse, aunque eso supone un cambio en la ley, es que los vehículos se registren en el sitio de domicilio del propietario. Eso evitaría esta inequidad por parte de los propietarios”, concluyó el profesor Hidalgo.

Expedición de nuevas matrículas en B&C

Ahora bien, de acuerdo con la Asociación Nacional de Movilidad Sostenible (Andemos), tan solo en el mes de septiembre se han expedido 4.866 nuevas matrículas en el departamento de Cundinamarca y 4.392 en la ciudad de Bogotá, para un total de 9.258.

Y en cuanto a la cifra acumulada, en lo corrido del 2022 (con corte también a septiembre) se han inscrito 38.964 nuevas matrículas en el departamento de Cundinamarca y 33.711 en la ciudad de Bogotá, para un total de 72.675 nuevos registros entre la capital colombiana y el departamento en el que se encuentra inscrita.

Para analizar si la cifra de registro en Bogotá se ha incrementado, o si por el contrario ha disminuido, vale precisar las cifras de matrículas de los últimos dos años.

Dicho esto, en Cundinamarca se registraron 26.689 vehículos en el 2020 y 42.707 en el 2021, para un total de 16.018 carros más. Mientras que en la ciudad de Bogotá fueron registrados un total de 40.785 vehículos en el 2020 y de 38.103 en el 2021, para una disminución del -6,6%.