HACE un año, al inicio de la pandemia, se publicó un artículo sobre los resultados de las Pruebas Saber 2019 que evidenció el aumento la brecha entre los colegios públicos y privados. El mismo proponía acciones para buscar reducir esa brecha en un trabajo conjunto entre gremio docente, secretarías de educación que buscaran la forma resolver una deuda histórica y creciente con la educación. Porque como lo afirma el profesor Moisés Wasserman en el libro “La educación en Colombia”, en el sector hay dos problemas: el primero un rosario de acciones enunciativas muy bonitas e ideales, como educación para todos, calidad para todos, pero que no se pueden aterrizar en la práctica cotidiana de la compleja situación de la educación y los diferentes intereses que existen.
A eso se suma una frase que afirma es muy bonita, pero ingenua “Seamos realistas, pidamos lo imposible”, pues la experiencia laboral le demostró que las pequeñas acciones y el paso a paso permiten grandes logros. Bueno, el pidamos lo imposible en el contexto de la pandemia para el retorno a clases y la implementación de estrategias de calidad ha aumentado una vez más las brechas entre los colegios públicos y privados.
Las primeras tres ciudades del país: Bogotá, Medellín y Cali salen mal libradas, cada vez sus colegios públicos se alejan de la calidad y las brechas aumentaron de forma considerable, un verdadero retroceso. Al contrario, las siguientes dos ciudades Barranquilla y Bucaramanga, no desmejoraron y Cúcuta se destaca por ser la mejor. Lo que evidencia que existen algunas políticas educativas que se han sostenido en el tiempo y hay evidencia que dan resultados.
Panorama desolador
En el país más de 11.000 colegios presentan la Prueba, suele analizarse los 1000 primeros para entender donde se concentran el 10% de las mejores instituciones del país. Para 2020, solo 89 colegios públicos aparecen entre los 1000 primeros, un 8,9%, la peor cifra en la historia.
En la década de los noventa la brecha entre privados y púbicos era menor, mucho menor, pero con el incremento de colegios bilingües privados la brecha se empezó a ampliar, y el abandono en la dotación de materiales didácticos por parte de la mayoría de las instituciones educativas públicas complicó el panorama de la calidad en la educación escolar.
Cúcuta y Norte de Santander los mejores
Aunque en el ranking el mejor colegio es uno de las Fuerzas Armadas y en teoría es público, no se incluyen porque no están adscritos a las secretarías de educación y tienen una operación independiente, casi privada. Por eso, el listado de este año lo lideran cuatro instituciones del departamento de Norte de Santander y una de Nariño.
Sorprende que de las cinco mejores del país tres están en Cúcuta, además la ciudad tiene otras cuatro instituciones entre las mil primeras, de lejos la capital fronteriza con Venezuela es donde más se cierra la brecha entre público y privado y donde los colegios públicos siguen siendo reconocidos con excelentes instituciones educativas.
Puesto Institución Ciudad Promedio
138 Tec. Nacional del Comercio Cúcuta 68,6
166 Santo Ángel Cúcuta 68,2
167 José Rafael Faria Pamplona 68,2
197 Sagrado Corazón Cúcuta 67,6
218 Lic. Universidad de Nariño Pasto 67,2
Bogotá y Cali, entre los peores
Los 89 colegios públicos entre los primeros 1000 están en 20 departamentos de las 33 divisiones administrativas del país. Preocupa que hay departamentos como Chocó, La Guajira, Sucre, Magdalena, Caquetá que no tienen ninguno y de igual forma los departamentos menos poblados del país como San Andrés, Arauca, Guaviare, Amazonas Guaviare, Guainía, Vichada y Vaupés tampoco.
Los departamentos con mayor presencia son Santander que tiene 12 instituciones educativas, Norte de Santander 10 y Atlántico 9. Es decir, el 35% de los mejores están en solo tres departamentos que llevan un historial de buenos resultados y comprometidas prácticas educativas.
Por otra parte, preocupa que las entidades territoriales con más recursos y población los resultados son muy pobres. Bogotá con solo cuatro instituciones entre las mil primeras es la ciudad donde más se evidencia la brecha entre públicos y privados, más cuando 32 de los 100 mejores colegios del país están en la capital colombiana, entonces concentra las mejores instituciones educativas privadas y las públicas cada vez están más rezagadas. En el Valle del Cauca hay 6 instituciones y Antioquia 8, de ellas tres en Cali y cinco en Medellín.
De los demás departamentos, destacan de forma positiva la presencia de cuatro instituciones de Nariño, dos en Pasto y dos en Ipiales, una de ellas entre las mejores púbicas del país. Siguen Cauca con cinco instituciones de ellas cuatro en Popayán, así la capital del Cauca es otro ejemplo de cierre de brechas, pues con solo 300 mil habitantes tiene los mismos colegios que Bogotá y más que Cali. Huila con cuatro, Tolima, Meta, Cundinamarca y Boyacá con tres son los departamentos que siguen. Quindío, Caldas, Córdoba tienen dos instituciones, Risaralda solo una y destacan la presencia de una institución del Putumayo y otra de Casanare.
El resultado requiere mayores análisis, primero, el aumento de las brechas en la periferia, el que sigan departamentos sin una institución pública destacada. Segundo, las políticas que piensan implementar las Secretarias de Educación y el Ministerio de Educación Nacional, porque es claro que la educación pública pasa por el peor momento de la historia. De nada sirve hablar de aumento de cobertura o de primera infancia cuando el mayor problema es la calidad. Diferentes estudios demuestran que masificar el acceso a la educación sin calidad es peor que no hacer nada.
El tema requiere también la repuesta del gremio docente, pues en los argumentos para no volver a las aulas no se habla de la situación del aumento de las brechas y de la desigualdad que está generando la pandemia. El retorno se queda en exigencias de materiales.
Por último, se requiere con urgencia la implementación de un currículo que permita saber los objetivos por alcanzar, fortalecer las estrategias de dotación de materiales de texto, trabajar en la calidad de la formación docente, porque mientras las políticas sigan concentradas en comprar tabletas o repartir bonos de comida, el problema seguirá aumentando y las desigualdades serán mayores.
*Especialista en educación