En el marco de los homenajes al joven policía de 24 años que perdió la vida en un intento por evitar un robo al norte de la ciudad, la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, hizo una serie de declaraciones que desataron una aguda controversia por cuanto pusieron en la mira a los migrantes venezolanos, toda vez que el asesino del uniformado es de esa nacionalidad.
“Yo respeto profundamente las políticas del Gobierno nacional, pero los colombianos también necesitan garantías", fue el llamado que hizo la alcaldesa a la Casa de Nariño, refiriéndose al Estatuto Temporal de Protección de migrantes venezolanos, lanzado semanas atrás por el presidente Iván Duque y reconocido a nivel mundial.
Las declaraciones de López fueron catalogadas como desafortunadas por muchos sectores y le llovieron críticas. Incluso analistas y dirigentes políticos consideraron que esta clase de reacciones polémicas de López ya le están generando un desgaste progresivo a su imagen y favorabilidad, así como creando opiniones críticas al interior de su propio partido. De hecho, en la última encuesta sobre popularidad de los mandatarios regionales, la alcaldesa bajó a 52% de popularidad, pese a que meses atrás estaba por encima del 80%.
En el Concejo de la ciudad crecen las voces que consideran que López debe asumir un discurso menos reactivo y confrontacional así como comenzar a asumir sus responsabilidades. El cabildante de Colombia Justa Libres, Emel Rojas, sostuvo que “en la Alcaldía de Bogotá siempre hay una excusa, un chivo expiatorio, un ‘sparring’, nunca una solución o un plan y mucho menos se asume alguna responsabilidad. Todo siempre es culpa de alguien más. Todo lo bueno es gracias a la Alcaldía y todo lo malo es de otros”.
No hay que olvidar que durante sus 14 meses y medio de mandato, la Alcaldesa ha chocado en reiteradas ocasiones con la Policía, el Concejo de Bogotá, la oposición y el Gobierno nacional, con quien se ha enfrentado por el plan de contingencia contra la pandemia, el Día sin IVA, las unidades de cuidados intensivos, la reapertura gradual, el plan de vacunación, el manejo de las marchas, la actuación de la Fuerza Pública y ahora por el plan de atención a los migrantes venezolanos que está impulsando Duque.
Pero no es el único frente de batalla abierto por López. Por ejemplo, la mandataria, cuando el Concejo adelantó una moción al secretario de Salud, Alejandro Gómez, calificó el control político de la siguiente manera: “Uribismo, petrismo y oportunismo hacen campaña añorando que Bogotá fracase y la muerte nos arrase”.
Paradójicamente todas esas críticas se las ‘cobraron’ cuando se filtró que a comienzos de este año se fue de vacaciones a Centroamérica, en pleno pico de pandemia en la ciudad.
Incluso la mandataria ha tenido lo que no pocos sectores de la opinión han calificado como desaciertos y sus allegados como errores crasos de falta de empatía frente a los sectores de la ciudadanía que más necesitan ayuda. Por ejemplo, tuvo mucho eco en la opinión pública y las redes sociales el episodio que protagonizó con una vendedora ambulante el pasado 11 de febrero, a la que le respondió “trabaje juiciosa” cuando esta le pidió ayuda.
También desde distintos sectores se le ha criticado que presta ‘oídos sordos’ al clamor de varios gremios como el del comercio, la vida nocturna y las ventas populares de San Victorino, con el fin de que les permita reactivarse más rápido.
¿Esquivando responsabilidades?
Precisamente en el episodio de ayer, muchas de esas críticas al estilo de gobierno de la mandataria volvieron a aflorar, sobre todo en lo relativo a una posible postura de xenofobia hasta el señalamiento de que al aludir a los migrantes venezolanos quería esquivar las evidencias de una falla en su política de seguridad y orden público.
La preocupación por esta circunstancia ya se extiende a su propio partido. A este respecto el concejal de la Alianza Verde, Martín Rivera, indicó que “hay una estrategia para encontrar un culpable a los distintos problemas que tenemos”.
El representante a la Cámara por el mismo partido Mauricio Toro dijo que “las declaraciones de ayer logran reafirmar las críticas y el descontento ciudadano. Hay que entender que cuando algo está saliendo mal hay que aceptarlo. El problema de Bogotá no son los venezolanos. Somos mejores que esa declaración y la alcaldesa debe rectificar”.
El parlamentario le manifestó a EL NUEVO SIGLO que, más allá de lo que se dijo ayer, hay un problema de forma y de comunicación. “Esta y todas las salidas en falso que ha tenido la Alcaldesa yo creo que responde al hecho que están comunicando de una manera errada y reaccionando de una manera completamente equivocada a la situación de la ciudad. El error es cómo están enfrentando las situaciones de crisis, que no responden a lo que espera la ciudadanía y de conexión ciudadana”, añadió.
Estrategia
Pero las críticas no terminan allí. De acuerdo con la cabildante de Colombia Humana, Susana Muhamad, esta ha sido una estrategia que ha empleado la alcaldesa desde el principio para desviar la atención sobre dos hechos clave: la política de seguridad no ha dado resultados y es urgente analizar qué es lo que está pasando.
“La recurrencia al tema de las personas de nacionalidad venezolana siempre ha tenido que ver con el tema de seguridad y ese es el espacio de escape, de no enfrentar que el hecho del miércoles tiene que ver con un aumento de la violencia y una política de seguridad insuficiente. El deterioro de la seguridad proviene de un deterioro socioeconómico que la Alcaldesa no ha abordado y la respuesta termina siendo una respuesta punitiva”, le dijo Muhamad a este Diario.
Trayendo a colación una reciente encuesta, Muhamad indicó que esta medición denotó que frente a la pregunta de si se estaba de acuerdo o no con el estatuto del migrante para venezolanos, “la mayoría de la gente está en desacuerdo, así como en permitir la entrada de más venezolanos... Y aquí sí hay que decirlo: la Alcaldesa está utilizando un discurso que tiene resonancia en la población y ella lo sabe por las encuestas. Está desviando la atención sobre el fracaso de su política de seguridad y de la crisis social de la que se ha derivado el incremento en la violencia”.
Por su parte, el concejal y excandidato a la Alcaldía por el movimiento político Bogotá para la gente, Carlos Fernando Galán, dijo que "ante la dramática caída en las encuestas, Claudia López insiste en apelar a la demagogia para exacerbar el odio y la xenofobia, para que la gente olvide que el problema no es la nacionalidad de los delincuentes, sino que su política de seguridad es un total fracaso. Qué vergüenza”.
“Alcaldesa Claudia López la seguridad no va bien. Escuche a la gente. Está a tiempo de replantear su política de seguridad. No es con indicadores engañosos o con señalamientos xenófobos. Su política de seguridad debería funcionar independiente de la nacionalidad de delincuentes”, expresó el concejal.
Añadió que el discurso xenófobo es una estrategia macabra porque no se puede apelar a eso para lavarse las manos de su responsabilidad.