Pese a que Bogotá sigue sin aclarar todas las inquietudes que hay con relación al porcentaje de unidades de cuidados intensivos, el fin de semana fue clave para entender exactamente qué es lo que está pasando con la ocupación de estas en la ciudad.
A este respecto tres cosas quedaron resueltas: la primera de ellas, que hoy la ocupación y el límite de las UCI depende de los intensivistas que la manejan. La segunda, que ese personal especializado de salud está llegando al tope de su capacidad, y la tercera, que es normal que pacientes sean trasladados entre ciudades.
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“Negar que estamos en un momento de supremas dificultades con la red hospitalaria sería tratar de tapar el sol con un dedo. Estamos en alerta roja hospitalaria, Bogotá y muchas otras ciudades no solo del país sino del mundo. Regulamos permanentemente a los pacientes y eso lleva a que podamos ubicar unos y a que otros se demoren más, sobre todo cuando requieren otro tipo de especialidades. Pero ayer, en el turno del 16 de enero, logramos ubicar 133 pacientes en camas UCI en la ciudad ”, indicó el secretario de Salud, Alejandro Gómez, quien añadió que nadie puede negar la crisis hospitalaria de la ciudad, pero que con el denominado giro-cama, se le ha hecho frente a esta situación.
Adicionalmente, el Secretario de Salud indicó que los traslados de pacientes entre ciudades no debe ser visto como una señal de debilidad del sistema. De hecho, a este respecto el funcionario dijo que entre el primero de diciembre del año pasado y la fecha actual, la capital ha recibido más de 240 pacientes que no viven acá “y eso es lo normal”.
“En este momento, cuando tenemos congestión en algunas ciudades como Bogotá, Medellín, Cali, las otras que tienen disponibilidad prestan ese servicio. Esto no se debe ver como una debilidad de la red. Es una fortaleza de la misma. Yo hablo todos los días con el Ministerio de Salud y con el señor viceministro, con quien hablo tres o cuatro veces al día, y buscamos mecanismos para ver cómo podemos asignar a los pacientes, allí en donde está el recurso y ser siempre más oportunos”, añadió Gómez.
Pocos intensivistas
Durante el fin de semana la ciudad aumentó su capacidad de UCI, el número de solicitudes al Crue bajó levemente, y el reporte sobre el personal médico para atenderlas no es el mejor. A este segundo respecto, la alcaldesa dijo que en medio del segundo pico del covid-19 el número de intensivistas que operan las unidades de cuidados intensivos están llegando a su tope, declaración clave pues hoy por hoy el límite lo está determinando el talento humano especializado.
A este respecto la mandataria aseguró que, además de la ocupación de esos espacios también se está llegando al límite de los profesionales de la salud que tiene la ciudad para instalarlos y por eso reiteró la importancia del autocuidado y el cumplimiento de las restricciones decretadas por la Alcaldía.
En ese sentido López indicó que el techo no lo ponen los aparatos, sino el personal especializado, y recalcó que graduar a un intensivista puede tomar entre seis y ocho años. "No lo podemos graduar de la noche a la mañana, de manera que estamos prácticamente al tope del personal especializado", agregó.
Entre otras cosas, esto se ha debido, indicó ayer el secretario, a que este segundo pico coincidió con una alta ocupación de las camas destinadas a pacientes no covid-19.
Capacidad de UCI
Con relación al número de unidades de cuidados intensivos: en los últimos días aumentaron en 39. El pasado jueves 14 de enero el número de camas global que registraba Saludata era de 2.342, mientras que ayer al cierre de esta edición estaba en 2.381 camas. Así mismo, el pasado jueves la ocupación global de UCI estaba en el 91.5% y ayer al cierre de esta edición aumento 0.2 puntos porcentuales con una ubicación del 91.7%.
Y respecto al indicador de UCI exclusivamente para pacientes covid-19 positivos, el pasado jueves el porcentaje de ocupación era del 92.7%, mientras que ayer al cierre de esta edición se ubicó en el 92.8%, aumentando 0.1 puntos porcentuales.
Por último, frente al error del Distrito de haber dicho que se necesitaban 5.000 unidades de cuidados intensivos al comenzar la pandemia, el secretario de Salud asumió la responsabilidad plena de este desfase en las proyecciones.
“El error de la Administración de haber dicho que llegaríamos a 4.000 UCI es responsabilidad mía. Hicimos, al comienzo de la pandemia, unos cálculos de cuántas camas se podrían transformar en unidad de cuidados intensivos en el momento más difícil. Nos dimos cuenta de nuestro error y lo corregimos antes de un mes. Eso lo dijimos en marzo, y en abril ya habíamos dicho que nuestra capacidad de crecimiento iba a estar en los 2.000 y no en los 4.000. ¿Por qué? Porque entendimos que una cama de cuidados intensivos no es solamente una cama: hay un hospital detrás, una interrelación de servicios y además de la maquinaria el talento humano”, finalizó el Secretario de Salud.
Cuarentena
De otro lado, Gómez hizo un balance positivo de la forma en la que se comportó la ciudadanía en este segundo fin de semana de cierre total, y precisó que pese a algunas excepciones, el comportamiento generalizado ha sido bueno.
El sábado se realizaron más de 1.500 operativos en las 20 localidades de Bogotá y en la noche del viernes y la madrugada del sábado se encontraron dos fiestas clandestinas (una en Chapinero y otra en Suba). Hubo 5.100 policías, 2.900 servidores del Distrito y 400 uniformados del Ejército que hicieron controles para seguir cuidando la vida de los ciudadanos.
Adicionalmente, entre viernes y sábado fueron impuestos 723 comparendos por incumplimiento de las medidas de la cuarentena general y se presentó una reducción del 76% en el uso del sistema de Transmilenio con respecto a un día normal.