| El Nuevo Siglo
LA PRUEBA del Icfes cambió y se dividió en dos fines de semana.
foto cortesía
Domingo, 24 de Enero de 2021
Mario F. Hurtado

El inicio del mundo educativo en Colombia 2021, comenzó con una noticia mediática que causó sorpresa y genera inquietudes. Fue la novedad que por primera vez en la historia reciente de las pruebas, tres estudiantes lograron un puntaje perfecto, 500 sobre 500, además en regiones muy distantes  y contextos disímiles, con una particularidad, dos graduados de instituciones educativas públicas en Barranquilla (Atlántico), Puerto López (Meta) y por último una estudiante de Floridablanca, en el área metropolitana de Bucaramanga.

No se quiere poner en duda las capacidades de los estudiantes o desconocer el posible mérito que tengan, pero la realidad evidencia que el Icfes debería explicar la reducción en los niveles de complejidad e inclusive la seguridad informática de lo que representó hacer la prueba en algunos casos de forma remota.

Las preguntas surgen porque sin duda 2020 fue el peor año para la educación en Colombia y que posiblemente represente un retroceso descomunal en la calidad de la educación y en los logros que se habían alcanzado en años anteriores.

Eso se debe a varias razones.

1. Un año sin asistir a clases como resultado de la pandemia de covid-19 que hizo que todos los colegios cerraran en marzo de 2020. Se sabe que la mayoría de colegios privados continuaron impartiendo clases de forma remota y dotaron de materiales educativos a los estudiantes. Pero eso no ocurrió en los colegios públicos que son la mayoría en el país. Miles de estudiantes no tuvieron una sola clase. Algunos profesores referencian que no fue posible hacer clases por varios aspectos: acceso, equipos, conectividad, preparación. En la mayoría del país se sabe que los profesores enviaban guías y los estudiantes las devolvían, sin retroalimentación, ni orientación. Al cierre de año, muchos estudiantes jamás habían enviado una guía. Es decir, un año perdido en términos de calidad. Y en algunos aspectos las presiones por la promoción automática debido a la crisis, le va hacer un daño enorme a estudiantes que no aprendieron nada, que no estudiaron nada y fueron promocionados sin ninguna explicación.

2. La negativa del Ministerio de Educación de dotar con materiales educativos a los estudiantes, justo cuando más lo necesitaban. Se argumentó el uso de la plataforma Colombia Aprende, un portal confuso, de complejo acceso y sobre todo con mucha información errónea y no estructurada para el aprendizaje de los estudiantes. Si a eso se suma que miles de estudiantes no tuvieron acceso a internet o a computadores hizo que la plataforma de Colombia Aprende fuera más obsoleta. No es un secreto, sin materiales educativos de calidad no se aprende. Nadie aprende a leer si leer, nadie aprende a escribir sin leer materiales orientados para eso. Nadie mejora la comprensión lectora sin leer, nadie aprende sin consultar materiales educativos orientados para las temáticas específicas. Por eso, suenan muy extraño estos resultados.

3. Es cierto que la prueba cambió por la pandemia. De dos días o día y medio como solía ser, todo el sábado y la mañana del domingo, pasó a una jornada. Que además se dividió en dos fines de semana, eso hace pensar que, si el examen fue el mismo para todos, los que presentaron la prueba el 6 de diciembre ya sabían lo que les habían preguntado a los del 28 de noviembre. Otra novedad fue que la mayoría de los estudiantes la presentó de forma virtual, 211 mil estudiantes, frente a solo 46 mil que lo hicieron presencial. Se podría decir que la reducción del tiempo, del número de preguntas, de la presión facilita mejores resultados, pero no en un año donde los estudiantes no estudiaron ni al 50% de la normalidad.

No se puede engañar al país, ni a los jóvenes con la creencia que hemos mejorado cuando la realidad no es así y las pruebas presentan unos cambios y unas dinámicas que hacen dudad de la confiabilidad de la prueba. El Icfes siempre ha trabajado para consolidar uno de los sistemas de evaluación más completos y creíbles de la región. No puede comenzar a generar dudas sobre su calidad, veracidad y coherencia, en esto se debe trabajar para evitar que la prueba pierda la credibilidad y rigurosidad que tiene.

Comienza un 2021, de nuevo con educación remota, y los problemas persisten, un año y no se han tomado acciones sobre la dotación de materiales educativos, tampoco sobre la conectividad y el poder realizar clases remotas de verdad. El daño es enorme. La ONU lo ha denunciado. La mayoría de los países ha cerrado escuelas, pero por meses o en momentos de picos de contagio. Colombia es de los pocos que cumplirá un año sin llevar a sus estudiantes a las escuelas, ni dotarles de materiales impresos, salvo contadas experiencias rurales. La situación parece que continuará así al menos hasta junio y más si las vacunas tardan en llegar.

Por eso, el Icfes debe ser más riguroso, debemos saber cuánto retrocedimos, que tan grande es la brecha que se amplió y las acciones que se deben tomar para recuperar todo el tiempo perdido y los daños a la educación que estamos viviendo.

*Especialista en educación

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