Las disidencias-reincidencias de las Farc: reciclaje violento | El Nuevo Siglo
EN AGOSTO del año pasado ‘Iván Márquez’, ‘Jesús Santrich’ y otros cabecillas desmovilizados anunciaron la conformación de la llamada 'Segunda Marquetalia'.
Foto AFP
Martes, 24 de Noviembre de 2020
Redacción Política

Cuatro años después de firmado el Acuerdo del Teatro Colón se podría decir que el conflicto nacional que protagonizaban las Farc ha mutado en varios conflictos regionales y locales a cargo de las disidencias-reincidencias de ese grupo guerrillero.



No es un tema menor ni “residual”. Prueba de ello es que el número de integrantes de estas estructuras habría aumentado en el último año, según lo expuso en junio ante el Senado el ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo. Citando un informe de inteligencia militar afirmó que esos irregulares serían 4.600, de los cuales 2.600 serían hombres y mujeres en armas, mientras el resto miembros de redes de apoyo y milicias, tanto rurales como urbanas.

Según esa información de inteligencia, en el país hay identificados 32 de estos grupos que hacen presencia en 20 departamentos, en más de 120 municipios y en casi 2.500 veredas.

La situación es crítica en por lo menos 100 municipios, donde hay una presencia fuerte de grupos con estructuras de mando más o menos organizadas, los cuales se concentran en Cauca, sur del Meta, Guaviare, Nariño, la región del Catatumbo, Chocó, en Norte de Santander, Arauca y nordeste de Antioquia. En otros lugares hacen presencia mínima, pero es evidente que su principal objetivo es hacerse al control de las economías ilegales.

Es claro que las disidencias (grupos que se apartaron de las Farc antes de la firma del acuerdo de paz en 2016) y reincidencias (jefes y combatientes desmovilizados que volvieron a las armas) tienen un común denominador en su plan de expansión territorial y operacional: el dominio de las zonas de narcocultivos, minería ilegal, contrabando, tráfico de armas, tala ilegal de madera, extorsión, préstamos ‘gota a gota’ y otros delitos asociados.

Precisamente semanas atrás, coincidiendo con el cuarto aniversario de la suscripción del Acuerdo de Cartagena (septiembre 26 de 2016), el presidente Iván Duque aseguró que los Grupos Armados Organizados Residuales (GAO-r) -como se denominan en los informes oficiales a las disidencias-reincidencias- estaban siendo combatidos con todo el potencial militar y policial. “Los enfrentaremos con toda la institucionalidad, porque no vamos a permitir que vuelvan y que retomen esas conductas que, por años, nos arrancaban lágrimas diarias a todos los colombianos”, dijo el Jefe de Estado.



Lo cierto es que a lo largo de estos cuatro años no han sido pocos los golpes asestados a estos grupos. El último de ello se dio el viernes pasado, cuando se anunció la captura de Arnulfo Torres, alias ‘Álvaro Boyaco’, considerado una de las fichas claves del GAO-r ‘Frente Primero’, liderado por Miguel Botache, alias ‘Gentil Duarte’, cabecilla histórico de las antiguas Farc y máximo jefe de las disidencias.

‘Boyaco’ es señalado de ser el responsable del asesinato de líderes sociales en el Meta y otras zonas de la Orinoquia. También se dio la aprehensión de alias el ‘Loco Germán’, quien hace parte del GAO-r ‘Frente Séptimo’, comandado por Néstor Gregorio Vera, alias ‘Iván Mordisco’, quien igualmente está acusado de asesinar líderes sociales y generar afectación a las comunidades del Guaviare.

Características

Los GAO-r ‘Frente Primero’ y ‘Frente Séptimo’ son dos de las disidencias-reincidencias que no necesariamente tienen relación entre sí ni conforman una organización estructurada, pero que comparten algunas características comunes, como el hecho de estar integrados por antiguos miembros de la guerrilla y ocupar zonas que anteriormente eran controladas por las Farc.

Además de las dos facciones mencionadas, quizás las más grandes, hay varias estructuras en Nariño, como el Frente ‘Oliver Sinisterra’ (FOS) y las llamadas ‘Guerrillas Unidas del Pacífico’ (GUP).

Como se recuerda, en agosto del año pasado se conoció el video en el que Luciano Marín, alias ‘Iván Márquez’ (exjefe negociador en La Habana); junto a Seuxis Pausías Hernández, alias ‘Jesús Santrich’; Hernán Darío Velásquez, alias el 'Paisa'; y Henry Castellanos Garzón, alias 'Romaña', entre otros, anunciaba una nueva GAO-r: “Segunda Marquetalia”.



Aunque ‘Márquez’ ha tratado de unificar sus pocos frentes con los de ‘Gentil Duarte’, se sabe que se han generado fuertes pulsos de poder entre ambos cabecillas, sobre todo por el control de zonas de narcotráfico.

En un informe meses atrás, la fundación Insight Crime explicó que no todas las GAO-r (que denominan “ex-Farc Mafia”) son iguales, diferenciándose “en su estructura, capacidad armada, liderazgos, alianzas, disputas, penetración en economías ilegales, control social e incluso ideología”.

“En este sentido, cada grupo busca expandirse para controlar diferentes economías criminales que son de su interés, aunque las que resaltan son la minería ilegal, en Cauca y Valle del Cauca, y el control de la producción y movimiento de drogas, especialmente en sus rutas hacia Venezuela, Ecuador y Brasil”, indicó el documento.

“Otra diferencia de la mayoría de estos grupos con las extintas Farc … es que la relación con las comunidades en donde hacen presencia está marcada por los ataques violentos, la imposición de la fuerza o el control de las transacciones económicas que se hagan, ya que estas estructuras parecen estar más interesadas en controlar el territorio para que las economías criminales continúen”.

Por su parte, un informe de la fundación Conflict Responses consideró que “aunque todas esas disidencias son un riesgo para la seguridad de las comunidades y el Estado local en esas regiones, no lo son todavía para el Estado central”.

Combate

En el documento Memorias al Congreso 2019-2020, presentado en septiembre por Ministerio de Defensa, se precisó que “la labor de los uniformados ha sido fundamental en la lucha contra el crimen organizado”, precisando que 117 jefes de GAO y Grupos de Delincuencia Organizada (GDO) “han sido neutralizados desde que inició el Gobierno, entre ellos: alias ‘Mono Clinton’, ‘Elefante’, ‘Gallero’ y ‘Culebrito’ del Eln; ‘Guacho’, ‘Korea’, ‘Contador’, ‘Rodrigo Cadete’ y ‘Ariel’ del GAO residual; alias ‘Puntilla’ de los Puntilleros; alias ‘Pácora’ y ‘Pepe’ de Los Pelusos, entre otros”.



“El trabajo contra las organizaciones criminales también se ha enfocado en aquellas que amenazan y asesinan a nuestros líderes sociales. Por esta razón se ha visibilizado a los responsables de estos crímenes y elevado la recompensa por información que conduzca a su captura, con la expedición del cartel de los más buscados, conformado por 31 personas, 14 de las cuales han sido capturadas y 3 más neutralizadas. Igual labor se ha llevado a cabo con el cartel de los más buscados por amenazas y asesinatos de exintegrantes de las Farc, publicado en enero de este año y que incluye a 30 individuos, 4 de los cuales han sido capturados, 2 neutralizados y 1 muerto”, según el documento.

Segmentos

Para Insight Crime, es posible que los GAO-r terminen por caer en tres segmentos importantes, pero sin conformar una estructura unificada. El primero, y probablemente el más grande, estaría liderado por ‘Gentil Duarte’, ‘Iván Mordisco’ y ‘Jhon 40’, con fortaleza en Guaviare, Meta, Caquetá, Amazonas, Guainía y Vichada, donde controlan el tráfico de cocaína y su salida.

Otro sería “Segunda Marquetalia”, a la que luego de meses de su conformación no se le han visto grandes acciones, por lo que se prevé que crezca a un ritmo menor y esté basado en reincidentes más ideológicos. Aunque el liderazgo de ‘Márquez’ y el ‘Paisa’ podría ser más alto que el de sus aliados, no parece asegurada una estructura jerárquica.



En tercer lugar, habría un grupo independiente, con estructuras que no pretenderían entrar bajo el paraguas de ninguno de los segmentos anteriores, y en cambio buscarían consolidar su fortaleza criminal, como sería el caso de las ya mencionadas GUP de Nariño o las ‘Fuerzas Unidas del Pacífico’ (FUP), en Cauca y Valle del Cauca, ambos implicados directamente en el narcotráfico en sus zonas de control y sin intenciones aparentes por entrar a una estructura más grande.