COMENZÓ una de las acciones más necesitadas y esperadas en el sector educación: la vacunación masiva de los profesores de educación básica y media. Este es un avance esperanzador para un sector que lleva año y medio sin clases presenciales y donde los vacíos y los daños que ha dejado en los estudiantes es incalculable, un retroceso histórico en los procesos de aprendizaje e inclusive de alfabetización.
El hecho además de ser médico, es político. Llega en un momento donde se cumplen más de 30 días de paro nacional y donde Fecode, la principal agremiación de educadores ha estado al frente de las marchas, motivando a los profesores a que salgan a las calles, ahí sí, sin importar el pico de la pandemia por la que atraviesa el país.
A pesar de las críticas de muchos sectores que se preguntan por qué Fecode se opone al retorno a las clases alegando los riesgos en la salud de los estudiantes y sobre todo de los profesores, pero en cambio sí invitan a salir a las calles a marchar, la respuesta de alguno de sus dirigentes o miembros que son muy activos en las redes sociales fue que “será tan grave lo que ocurre en el país, que un pueblo prefiere salir a marchar, sin importarle la pandemia” al parecer, los problemas tan graves de tener a los estudiantes sin clases no son equiparables a otros intereses de la agremiación.
El punto que ha generado más indignación y un rechazo mayoritario de la sociedad en general fue que Fecode organizara un concierto violando todas las normas, fiesta, licor, aglomeraciones, en un momento donde tenemos 500 muertos diarios de covid-19 y más de 20 mil contagios diarios, muchos de ellos producto del incumplimiento de las normas mínimas de bioseguridad por concentraciones masivas, no uso adecuado del tapabocas, ninguna norma de distanciamiento social.
Bajo esta lógica, y sin haber reconocido las faltas, a los dirigentes de Fecode les quedan pocos argumentos para justificar no volver a las aulas en el segundo semestre de 2021.
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Otro aspecto a destacar es que mientras algunos profesores estaban en concierto, la inmensa mayoría fue en masa a vacunarse. Las filas los primeros días fueron enormes, lo que se puede leer como que las mayorías de los profesores se encuentran cansados del encierro, que quieren cuidarse y sobre todo que esperan volver a tener a sus estudiantes en presencialidad. A eso se suma el cansancio que muchos evidencian del aumento del trabajo en las condiciones de trabajo que para muchos se ha doblado.
La pandemia ha llevado a cientos de profesores a interactuar con las realidades no solo de los estudiantes sino de sus familias de forma más privada, familias que ha vivido la muerte de seres queridos por el covid, o grupos barriales o veredales que se tienen que conectar a internet y poder recibir clase, e inclusive acompañar los problemas de violencia familiar y estructural que han padecido cientos de familias en el contexto de la pandemia y después durante las movilizaciones y tensiones generadas en el marco del paro nacional.
Por todas esas razones cobra tanta relevancia la resolución 777 de 2021 que expide las condiciones para retornar a la normalidad, en un contexto donde los confinamientos no se están cumpliendo. Dentro de las medidas generales que se tienen en el uso obligatorio de tapabocas, el lavado frecuente de manos, la implementación de mecanismos de ventilación, protocolos de desinfección de las instalaciones, manejo adecuado de residuos.
Los estudiantes, en su mayoría, quieren y necesitan volver, los profesores en su mayoría también. Para algunos hacer presencia en la escuela también permite construir prácticas ciudadanas, reflexionar sobre las realidades y contradicciones del país, aprender a pensar críticamente, socializar y sobre todo aprender a vivir en comunidad.
Ahora, desear que los dirigentes de Fecode entiendan el mensaje y no pongan más trabas para el regreso, muchas que se quedan sin piso cuando realizan conciertos masivos y marchas presenciales constantes. Cuando se dice “queremos volver” pero se pide lo imposible es evidenciar que no hay compromiso real por el retorno, pero hoy hay que pensar en opciones para salir de esta compleja situación y volver a clase a partir del 15 de julio y con una apuesta por mostrar un plan por la recuperación de la calidad.
*Especialista en Educación