En medio de una cruenta ola invernal que no da tregua, la situación social que están viviendo los emberá en el Parque Nacional está cada vez peor, al parecer porque los líderes indígenas de las comunidades allí asentadas siguen rehusando las ayudas del Distrito.
A este respecto, ayer en horas de la mañana, la Secretaría Distrital de Salud fue clara al advertir que la situación en las inmediaciones de este espacio público es cada día más preocupante e insostenible, pues el miércoles de esta semana algunos líderes de la comunidad le cancelaron a los niños ubicados en esta zona la jornada de salud programada con el Hospital Pediátrico de la Misericordia, en la cual estaba previsto que esta institución los atendiera de forma integral y especializada, incluyendo la entrega de medicamentos pertinentes para la prevención de enfermedades.
“Alrededor de las 10:30 de la noche del 26 de abril, las autodenominadas Autoridades Bakatá informaron que tenían programada la llegada de una caravana y que todos los esfuerzos estarían enfocados a esa actividad, por lo cual se debía cancelar la jornada de salud”, indicó ayer la Secretaría.
Bebés y mujeres embarazadas escondidas
No obstante, y pese a este acompañamiento por parte del sector de la Salud, se han presentado en particular dos situaciones que, además de ser éticamente cuestionables, han aumentado la vulnerabilidad de la población y han afectado la salud física y mental, especialmente de las mujeres y la población infantil.
En una primera medida, los líderes emberá han ocultado a niños y otras personas enfermas, “generando identificación tardía de alertas y atención en salud”. Adicionalmente, la población asentada en el Parque Nacional no ha informado sobre el número de mujeres gestantes, y en múltiples ocasiones no se ha permitido el control prenatal. “Como consecuencia, ha habido cuatro partos extrahospitalarios, poniendo en riesgo la vida de la madre y el neonato”, añadió la Secretaría.
Como ya se había referido, ha habido cancelaciones de actividades de salud por parte de la comunidad y de las autodenominadas Autoridades Bakatá, y ha habido agresiones a la misión médica presente en el asentamiento. “Se han recibido amenazas, agresiones al personal de salud y avería de ambulancias y equipos médicos”.
Todo este escenario llevó a que se presentaran dos muertes: una por infección viral sistémica (según lo informado por Medicina Legal), y otro caso derivado de una patología de origen genético, pues “se han presentado 14 desistimientos en atención y siete padres que no permitieron el traslado de sus hijos”.
Vale referir que el pasado 24 de marzo, tras dos intentos fallidos de caracterización, se logró identificar que en inmediaciones del parque hay 275 familias emberá chamí y katío (747 personas) y 261 familias de otros grupos (838 personas). Así las cosas, 536 familias hicieron el proceso de caracterización para un total de 1.585 personas.
Punto aparte, a través de un comunicado a la opinión pública la Secretaría reiteró que desde el primer día de ocupación en el Parque, “hemos venido dando respuesta sostenida y diferencial a la población indígena en tres líneas: equipo permanente de acompañamiento, disposición permanente del CRUE y ambulancias, y jornadas de atención en salud”.
Adicionalmente, se han realizado 14 jornadas de salud desde el pasado 14 de octubre, 1.840 atenciones, se ha valorado y trasladado a 139 personas mediante ambulancias y han sido vacunados 239 niños, niñas y adolescentes.
Si bien es cierto que varios concejales han hecho llamados reiterados al Gobierno Distrital para que asuma las riendas de esta crisis humanitaria, otros plantearon la duda de si debería hacerse una intervención que los obligue a dejar las condiciones insalubres del parque.