¿El Palacio del Colesterol podría ser Patrimonio del Distrito? | El Nuevo Siglo
Foto El Nuevo Siglo/Diana Rubiano
Martes, 10 de Mayo de 2022
Redacción Nacional

A comienzos de este mes reabrió sus puertas, tras dos años de quiebra y desolación, la popular plazoleta de comidas ubicada a las espaldas de El Campín y que, durante las últimas seis décadas, se convirtió en un refugio cálido para que los hinchas del fútbol, tras el último pitazo de un partido, tuvieran un lugar para seguir hablando de un único y vital tema: fútbol, por supuesto.

En este sitio se ha entretejido historia y en este 2022, cuando cumple 60 años al servicio de los colombianos, para muchos es parte de la identidad capitalina. No obstante, el pasado 2 de mayo el vocero de los comerciantes del palacio, Carlos Parra, le confirmó a EL NUEVO SIGLO que, por instrucción del Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD), podrán funcionar hasta diciembre de este año.

A este respecto vale mencionar que el Distrito está estructurando un proyecto para reformar el Estadio El Campín y alrededores, en una alianza público-privada que arrancó en 2018 y requiere los predios del sector, todos ellos propiedad del IDRD.

Ante este hecho los arrendadores del Palacio tienen pensado jugar una carta, aunque puede que no les funcione: la del patrimonio.

“Definitivamente estamos en las manos de Blanca Durán, Javier Suárez e Iván Morales. Yo no quiero que el Palacio del Colesterol termine así. Nos toca buscar a la persona que nos ayude a declarar esto como un patrimonio cultural de Bogotá. Son 60 años que estamos cumpliendo”, indicó a EL NUEVO SIGLO el vocero de los comerciantes, Carlos Parra.

Esta intención despierta dos preguntas esenciales: ¿Qué requisitos debe tener un inmueble para que sea considerado de orden patrimonial y el Palacio del Colesterol podría caber dentro de esta categoría?

Para responderse a estas dos preguntas EL NUEVO SIGLO habló con el director del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (IDPC), Patrick Morales, quien comenzó por advertir que el Palacio podría ser sujeto de protección patrimonial, pero es necesario hacer una evaluación del mismo.



El carácter patrimonial de una edificación

Para entenderlo desde el principio, la explicación es sencilla: una casa se considera patrimonio cuando moviliza cierto tipo de valores que son importantes para la ciudad en términos de legado.

En esa perspectiva hay una serie de criterios como el de revisar si una edificación hace parte de una época representativa de Bogotá, o por ejemplo si es una casa con una arquitectura de autor, lo que significa que fue construida por arquitectos que han sido reconocidos por sus obras, o si representa una arquitectura distinta con un valor de memoria para la ciudad en términos, por ejemplo, de trazado urbano o que interpele unos determinados valores de ciudadanía.

No obstante, el Instituto de Patrimonio ha estado haciendo una propuesta de valoración patrimonial un poco más amplia, y en ese orden de ideas está extendiendo, por así decirlo una óptica que vaya más allá de la materialidad y contemple otras implicaciones, más de carácter simbólico o comunitario.

“Es decir que más allá de la materialidad, sean edificaciones que puedan tener valores importantes para una localidad o para un barrio en sus relaciones de contexto. Te pongo un ejemplo: un cusmuy muisca podría estar protegidos en las declaratorias patrimoniales pero no tanto por sus materialidades o por sus arquitecturas vernáculas, sino por la significación simbólica y sociocultural en términos de vehículo social o de memoria. Entonces, para estar protegida, una casa tiene que movilizar una serie de valores y nosotros estamos entendiendo que esos valores sean más amplios en cuanto a las relaciones entre patrimonio, su contexto y su significación cultural y de memoria”, comenzó por advertir a este medio de comunicación el director del IDPC.

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¿El Palacio del Colesterol podría serlo?

Frente lo inmediatamente dicho, y entrando en el contexto específico del Palacio de Colesterol, ¿podría esta edificación entrar en la categoría de patrimonial?

“Podría entrar porque es un lugar icónico en la memoria de los bogotanos y porque allí se movilizan una serie de saberes asociados a la gastronomía tradicional. Podría entrar”, indicó el director Morales, quien se refirió a lo que este proceso conllevaría.

En una primera medida tendría que proceder a hacerse un estudio de valoración que sería necesariamente participativo con la comunidad y con los vendedores. “Este es un estudio que podríamos hacer en el IDPC. Más allá de su materialidad, los valores que se movilizan allí son valores más de memoria, legado, patrimonio inmaterial e identidad”, añadió.

Con esa salvedad hecha, las comunidades pueden hacer las solicitudes al Instituto para las declaratorias que pasan por el Consejo Distrital de Patrimonio, ente que, en última instancia, es el que toma la decisión de darle un valor patrimonial o no al solicitante.

“¿Pero cuál es el problema? Que en principio los niveles de conservación que se asignan están muy ligados a su materialidad, entonces en ocasiones es un poco difícil, con la normativa que hay, saber qué nivel se le puede asignar al Palacio del Colesterol. Pero sí hace parte de los debates que estamos teniendo con la ciudadanía, precisamente en términos de ampliar la valoración del campo de lo patrimonial”, precisó Morales.  

Por último, vale referir que si dicho estudio determina que a un determinado inmueble le cabe el estatus de patrimonial (en el grado que corresponda), en principio quedaría protegido por este estatus.

“Es una especie de blindaje normativo porque tiene determinantes de norma. Es un blindaje que, de alguna manera, lo que hace es proteger esos sentidos y esos valores patrimoniales que hemos develado en el ejercicio de exploración”, puntualizó el director del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural, quien puso un caso similar, en cuanto a su dimensión, y es el Palo del Ahorcado.

“Aunque no tiene la misma particularidad de lo que me has preguntado [del Palacio del Colesterol], pero tiene una dimensión similar, es el Palo del Ahorcado en la localidad de Ciudad Bolívar. Estamos en un proceso de exploración de la declaratoria de este palo por solicitud de las comunidades. Más allá de la materialidad del árbol asociado al parque Cerro Seco, está muy vinculado a los valores culturales y de memoria que le ha asignado la gente de la localidad en el marco de Semana Santa y de la resistencia en el territorio”, precisó Morales, quien también se refirió a la declaratoria del Festival del Sol y la Luna y que va a llevar un plan especial de salvaguardia. “Cuando hagamos su Plan Especial de Salvaguardia (PES) el cusmuy muisca de alguna manera quedaría protegido normativamente por sus valores simbólicos y culturales”, concluyó.

Patrimonios vitales

Punto aparte, hay que tener en cuenta que hay una serie de reconocimientos patrimoniales que no necesariamente pasan por una declaratoria. De hecho, hay un programa denominado “Patrimonios Vitales”, que de alguna manera los reconoce y los exalta sin pasar por esta acción en específico.

“En el Plan de Ordenamiento Territorial hay algunas herramientas que hemos previsto para reconocer y activar patrimonios que no impliquen forzosamente una declaratoria que puede ser un poco compleja. Esta es una herramienta que se podría considerar, sin duda, para el caso específico del Palacio. Hay que ver”, finalizó el director Morales.