El segundo pico de la pandemia del coronavirus golpeó de manera sustancial a la economía de la capital del país. No solo por el aumento crítico de contagios y decesos durante las tres primeras semanas de enero, sino porque las cuarentenas y demás restricciones a la movilidad a las que se acudió para contener la coyuntura sanitaria desaceleraron el proceso de reactivación que traía el sistema productivo bogotano en el último bimestre de 2020.
Aunque afortunadamente el pico de esta segunda ola de coronavirus empezó a ceder en los últimos días, el debate en torno a si debe insistirse en acudir a esta clase de medidas de contención sanitaria que afectan el ciclo económico está abierto.
De hecho no solo por las cuarentenas estrictas que rigieron varios fines de semana sino por el ‘pico y cédula’, el toque de queda nocturno y las medidas que se están aplicando desde el sábado pasado en nueve Unidades de Planificación Zonal (UPZ) de cuatro localidades, se han empezado a multiplicar las marchas, protestas e incluso los llamados a la ‘desobediencia civil’ por parte de algunos empresarios, comerciantes y vendedores ambulantes.
No pocos gremios de la capital del país, encabezados por restaurantes, comercios, bares y otros, se unieron a esas peticiones para que cesen las restricciones. Incluso se generaron tendencias en las redes sociales bajo el nombre #NoMásCierres y #EmpresasVivas.
Incluso hubo ingentes llamados a la alcaldesa Claudia López para que empezara a desmontar las medidas restrictivas a las empresas y la movilidad ciudadana, ahora que este segundo pico de la pandemia empezó a ceder y que la ocupación de las Unidades de Cuidado Intensivo (UCI), que llegó a superar el 94%, ya bajó a menos del 83%.
Sin embargo, la Administración prefiere actuar con cautela. López indicó que “la evolución de la segunda ola covid-19 sigue a la baja así que pronto podremos salir de alerta roja y retomar las actividades con más flexibilidad”.
Duro golpe
La mayor evidencia del duro impacto de las restricciones que se aplicaron en enero a la actividad productiva y la movilidad ciudadana se reflejó en los resultados de la encuesta realizada por la Cámara de Comercio de Bogotá a 921 propietarios, gerentes o presidentes de mipymes de la ciudad y los 59 municipios de Cundinamarca de diferentes sectores económicos.
Hay datos alarmantes: el porcentaje de negocios que cerraron, de manera temporal, aumentó significativamente pasando del 10 % en noviembre al 27 % en enero. Así mismo, el porcentaje de negocios que se encontraba operando a plena capacidad disminuyó considerablemente del 24 % al 7 %.
La Encuesta mensual sobre la reactivación productiva - Mipymes Bogotá y Región también arrojó como resultado que en enero (con corte al día 21) solo el 7 % de las empresas estaba funcionando a plena capacidad, el 56 % lo hacía con restricciones y el 27 % cerró temporalmente. Como si lo anterior fuera poco, el 7 % cerró definitivamente y el 3 % está en proceso de cierre o liquidación.
De acuerdo con la misma investigación, desde octubre ha ido aumentando el porcentaje de empresas que dicen estar cerradas temporalmente, del 10 % al 27 %.
Las respuestas de los consultados también permitieron concluir que las ventas, los pedidos y la producción son los aspectos que más han golpeado a los empresarios. Aunque se ha dinamizado el comercio, el balance de las ventas continúa siendo negativo entre octubre y enero, al igual que los pedidos y la producción. El balance de las ventas pasó de 66 % a 60 %, los pedidos disminuyeron de 64 % a 59 % y la producción bajó de 65 % a 58 %.
Los empresarios manifestaron que las medidas adoptadas en enero que más afectan a sus negocios son: cuarentena total (-51 %), cuarentena sectorizada (-43 %), toque de queda (-32 %), y ‘pico y cédula’ (-25 %).
¿Y ahora?
Según la referida encuesta, las expectativas para febrero son más positivas. Los empresarios confían en un mejor resultado para el mes que arrancó, pues el 38 % espera una mejor adopción de protocolos de bioseguridad, el 21 % en el uso de canales de comercio digital, 7 % en el uso de capacidad instalada y el 6 % espera que aumenten ventas.
Sin embargo, las medidas restrictivas se mantienen en toda la ciudad. Hay toque de queda todos los días entre las 10 de la noche y las cuatro de la mañana, así como ‘pico y cédula’ para que la ciudadanía pueda entrar a comercios, bancos y otros establecimientos. Y a ello se suma las nueve UPZ que se mantienen en cuarentena estricta hasta el 12 de febrero en las localidades de Suba, Engativá, Fontibón, Kennedy y Usaquén, que tienen el mayor número de contagios.
“En UPZ que entran a cuarentena viven cerca de 1.7 millones de personas y operan más de 53 mil empresas. En Bogotá se contrajo en un 12% la base empresarial y hay 55 mil empresas menos que 2019. El 97% de empresas son Micro y pequeñas y si no trabajan no comen”, advirtió la semana pasada Nicolás Uribe, el presidente de la Cámara de Comercio.
A su turno, Juan Esteban Orrego, de Fenalco Bogotá, llamó la atención días atrás sobre el grave impacto en materia de disminución de ventas, aumento de los inventarios, retrasos en el pago de nóminas y hasta posibles despidos de personal y cierres definitivo de negocios.
De hecho, varios gremios ya advirtieron que las cifras sobre ocupación laboral en enero, que serán reveladas en las próximas semanas, seguramente mostrarán una tendencia a la baja. El último boletín del DANE al respecto, dado a conocer la semana pasada, indicó que en diciembre la tasa de desempleo a nivel nacional fue 13,4% y en las 13 ciudades y áreas metropolitanas fue 15,6%. La tasa de desocupación en la capital del país entre octubre y diciembre fue del 16,3%.
No hay que olvidar que la economía bogotana, como la de todo el país, tuvo un 2020 crítico: a septiembre (último dato disponible) el PIB retrocedió a -9,1% y se espera que en el último trimestre la reactivación productiva haya cambiado ese panorama.
Para no pocos gremios las ayudas del Gobierno nacional y el Distrital no alcanzan a compensar el duro impacto de lo sucedido en enero, ni tampoco por las restricciones que se mantienen a nivel de toda la ciudad y las cuarentenas estrictas en las nueve UPZ.
Para estas últimas, la Alcaldía anunció una serie de beneficios económicos para los microempresarios, los vendedores y trabajadores informales y para las familias pobres y vulnerables de esas zonas, como Los Cedros, Castilla, Timiza, Fontibón, Garcés Navas, Boyacá Real, Tibabuyes, Suba y El Rincón.
Según el secretario de Gobierno, Luis Ernesto Gómez, "para los microempresarios, hemos dispuesto de un programa que les permite financiar la nómina hasta con cuatro trabajadores, correspondiente a un salario mínimo de cada uno de ellos, por un período de seis meses”.
A su turno para los trabajadores y vendedores informales se habilitaron algunos espacios laborales o una tarjeta monedero cargada con 120 mil pesos para que puedan realizar compras. Y a las familias pobres y vulnerables de estas zonas, se les realiza la transferencia habitual de 120 mil pesos para familias pobres y 80 mil para familias vulnerables del bono de cuarentena.
¿Se desmontarán las restricciones generales y localizadas en la capital del país? Por ahora, se mantienen y solo en el transcurso de la semana, según evolucione la curva epidemiológica, la Alcaldía tomará una decisión. El problema es que el desespero de varios sectores productivos va en aumento y las protestas por los cierres también.