Noche serena y entrada casi a tope, fueron el marco en que se celebró el tradicional festival taurino a beneficio del Hospital Infantil de la Cruz Roja de Manizales.
Con novillos de la ganadería local de Ernesto Gutiérrez, actuaron Antonio Ferrera, Emilio de Justo, Luis Miguel Castrillón, Román Collado, Juan de Castilla y Tomás Rufo.
El festejo comenzó con el bellísimo paseo de la Virgen de La Macarena, en el que tomaron parte no sólo los toreros alternantes, sino autoridades civiles y eclesiásticas, areneros, monosabios y personajes de la fiesta, que dieron la vuelta al ruedo mientras los tendidos se bañaron en luces para luego pronunciar una plegaria.
Panadero saltó en primer lugar a mostrar sus virtudes de toro carretilla. Tenía motor de DC-3, fuerza, tranco y el inestimable valor de embestir con alegría y arrancarse de largo. No se distrajo un instante y siempre metió la cabeza con clase empleándose bien por los dos pitones. Ferrera lo recibió por verónicas rematadas con serpentina, vino luego un quite por mariposas y navarras invertidas, para lucirse después con banderillas al molinillo y al quiebro. Ya en el último tercio, se dio gusto de rey toreándolo a sus anchas.
Los tendidos se encendieron pronto y, ante el derroche de bravura del toro, pidieron el indulto que, también pronto, concedió el Presidente. Dos orejas simbólicas.
Salió enseguida al ruedo Emir: Otra máquina de embestir. En la misma línea del anterior, fue de lujosa acometida. Se repetía con prontitud y humillaba en el tipo de bravo. Emilio de Justo parecía estar toreando de salón. El astado, casi hipnotizado por el engaño, tenía gas para lo que le propusiera el extremeño. Por eso las tandas fueron largas y Emilio tuvo que hacer pausas, no para oxigenar al toro, sino para recuperarse él porque se cansó de torear. Fuerte petición de indulto y el palco dio su anuencia. Segundo indulto de la noche.
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El diestro antioqueño Luis Miguel Castrillón lidió el tercero de la noche. El ejemplar no estuvo en la órbita de los dos anteriores, pero tuvo ton y son. Luis Miguel aprovechó las bondades del astado y lo toreó con suavidad, templando y rematando bien los muletazos. La faena tuvo fondo y transmisión, sin ser de ensueño. El diestro estuvo pesado con el acero y perdió los trofeos. Escuchó un aviso. Silencio.
San Silvestre salió en cuarto lugar y cumplió con creces. Se paró en los medios y Román ejecutó una faena por bajo para aprovechar la acometida del azabache y sacar partido. La lidia pudo llegar a un punto de emoción superior, pero al novillo, aunque fue fiel al paño, le faltó un punto de transmisión. Embestía bien por ambos pitones, pero no con alegría. Estocada bien colocada y el astado rodó sin puntilla. Una oreja.
El quinto novillo, de nombre Florisel, fue otro de muy buen juego. Tuvo fijeza, recorrido y clase de bravo. Juan de Castilla, que atraviesa un gran momento, estuvo serio, aseado y bordó una bella faena con muletazos templados sobre las dos manos. Ejecutó también dos pases en redondo largos y toreros. Mató de estocada arriba algo tendida y descabello. Vuelta al toro y saludo desde el tercio del antioqueño.
El Festival cerró con Virote, que no dio posibilidades al español Tomás Rufo para seguir su paso cancino. El torillo fue de baja nota en comportamiento, por lo que el coletudo abrevió y despachó de estocada trasera y caída.
Fue un Festival entretenido y generoso en detalles, que, como siempre, destina absolutamente todas sus utilidades al sostenimiento esa obra maravillosa que constituye el Hospital Infantil de la Cruz Roja.