Los niños y jóvenes de las escuelas y colegios públicos de la capital del país podrán volver a clases presenciales en los próximos días. Aunque este miércoles en horas de la mañana se generó un debate por el anuncio hecho el martes por la alcaldesa Claudia López al respecto, después el Ministerio de Salud precisó que la prioridad es que los alumnos vuelvan a las aulas de inmediato, obviamente respetando los protocolos de bioseguridad para reducir el riesgo de contagio de coronavirus por parte de los menores. Al final de cuentas, la diferencia real era sobre los límites de aforo de alumnos en casa aula.
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¿Qué pasó? Como se dijo, el martes la mandataria distrital, al tiempo que anunció que Bogotá pasaba de alerta roja a alerta naranja debido a que disminuyó el pico de la segunda ola de la pandemia así como la ocupación de las Unidades de Cuidado Intensivo (UCI) a un 81%, dio vía libre también a retomar las clases presenciales en las instituciones públicas y privadas de primaria, secundaria y universidades.
En primer lugar determinó el retorno “gradual, progresivo y seguro” a los colegios públicos a partir del lunes 15 de febrero, recalcando que en los jardines y colegios la presencialidad funcionará conforme lo apruebe el registro ante la Secretaría Distrital de Educación.
En cuanto a los colegios privados, estos arrancarán el próximo lunes. Y sobre las universidades se determinó que habrá presencialidad de 10 de la mañana a cuatro de la tarde y de siete de la noche a las 11 p.m. “con un aforo de hasta el 35%”.
Hasta ahí todo parecía claro, más aún porque Bogotá es una de las últimas ciudades en autorizar el regreso a clases presenciales, bajo un modelo de alternancia y estrictos protocolos de bioseguridad, en todo el país. En otras regiones, con una curva de contagios y decesos menor a la de la capital del país en enero pasado, ya el Ministerio de Educación y las respectivas secretarías venían dando vía libre para que los alumnos volvieran a clases presenciales, suspendidas desde marzo del año pasado, cuando comenzó la primera ola de la pandemia.
De hecho, la titular de esa cartera, María Victoria Angulo, ha dado varios partes al respecto en el programa presidencial diario “Prevención y Acción”.
Polémica
Sin embargo, este miércoles en la mañana se generó un debate respecto al cronograma de regreso a clases en Bogotá.
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A primera hora el Ministerio de Salud publicó un trino según el cual “sobre la presencialidad en colegios y universidades en Bogotá, con aforos reducidos, desde el Ministerio queremos precisar que en el comité asesor del pasado 2 de febrero no fue aprobada esta medida”.
Incluso el propio ministro Fernando Ruiz precisó en otro trino que “según las normas de bioseguridad vigentes en el país no debe haber porcentajes de aforo en los colegios. Eso permitirá ampliar el número de niños que puedan acceder a la educación presencial en alternancia”.
Esa postura fue respaldada por Julián Fernández Niño, Director de Epidemiología y Demografía, del Ministerio. “El imperativo es garantizar el distanciamiento físico y la bioseguridad en centros educativos. Poner un aforo arbitrario podría comprometer el derecho a la educación”.
De inmediato replicó la alcaldesa López, quien en su cuenta de Twitter precisó que “los protocolos de bioseguridad del sector educativo son competencia del Ministerio de Educación y la Secretaría Distrital de Educación y no del Comité Epidemiológico del Ministerio de Salud”.
Tras ello, la mandataria enfatizó que “cumpliendo los protocolos y medidas de bioseguridad los colegios privados podrán reiniciar el 8 de febrero y los públicos el 15”.
Como es apenas obvio, de inmediato se generó una polémica de alto eco en las redes sociales en la que pulularon opiniones de concejales, asociaciones de padres de familia, voceros de los colegios privados, el sindicado de docentes y una gran cantidad de expertos. Hubo tesis encontradas no solo entre los que estaban a favor de la postura de la Alcaldía o del Ministerio de Salud, sino entre los sectores que consideran que debe esperarse a que la curva epidemiológica baje más para allí sí volver a clases, y quienes advierten que es necesario arrancar ya, con todos los protocolos y adaptarse a la “nueva realidad”.
Precisión de Ruiz
Tras la controversia, el propio ministro Ruiz salió a aclarar qué era lo que estaba pasando. “Este Ministerio está de acuerdo y favorece el regreso inmediato de los niños a clase bajo las condiciones que ha promovido y defendido el Ministerio de Educación de alternancia, buscando que la mayor cantidad de niños regresen a sus clases”, sostuvo.
Explicó que “el planteamiento que hace la resolución 1721 de 2020 expedida por este Ministerio es que el único limitante que debe haber para regresar los niños es el distanciamiento de un metro dentro de las áreas cerradas y los salones entre niño y niño, y de dos metros dentro de las áreas abiertas. Eso da un aforo bastante mayor del que se ha anunciado públicamente por parte de algunas alcaldías del país”.
Agregó que el “propósito es lograr que los niños regresen a clase dado que el no regreso a clases genera problemas muy severos de salud mental, de obesidad, de mayor riesgo de maltrato infantil… miopía y pérdida de capacidad física”.
Puntualizó el Ministro que todos “debemos buscar que los niños regresen a clase en el menor tiempo posible. No debe haber dilaciones y no debe haber ninguna restricción, a no ser los protocolos establecidos del distanciamiento físico, mantenimiento de las condiciones para el lavado de manos. Necesitamos que nuestros niños vuelvan a recuperar oportunidades de crecimiento intelectual y físico”.
¿Entonces?
Visto lo anterior, queda claro que no hubo debate en torno a si los estudiantes deberían volver o no a las clases presenciales bajo el modelo de alternancia. Por el contrario, lo que existe es una discusión sobre si debe o no existir un límite de aforo al señalado en la resolución del Ministerio. El Ministerio pareciera entender que en Bogotá se está aplicando un límite muy alto.
Lo cierto es que la Secretaría de Educación ya tiene todo listo para volver a las aulas. 907 instituciones educativas ya presentaron sus protocolos, fueron evaluadas y habilitadas para retornar a las aulas. En ese grupo están colegios públicos, jardines infantiles y colegios privados, Instituciones de Educación Superior, Instituciones de Educación para el Trabajo y el Desarrollo Humano, sedes del SENA y establecimientos de educación informal. El proceso de registro y evaluación continúa.
En cada institución hubo visitas de diagnóstico, acompañamiento, se evaluaron espacios de aprendizaje, unidades sanitarias y áreas comunes. También ventilación de los espacios, un estudio de ocupación real de aulas y espacios pedagógicos, tras lo cual se midieron y demarcaron.
De igual manera hubo obras de mejoramiento en 110 sedes educativas con reparaciones a baños, cubiertas, aulas y otros espacios de recreación, lo que significó una inversión de 20 mil millones de pesos. Asimismo, la señalización de áreas en 175 sedes educativas permitirá que los estudiantes conserven la distancia y se eviten aglomeraciones. La Secretaría compró elementos de bioseguridad que garantizarán los protocolos: 1.150 termómetros digitales, 1.248 lavamanos portátil autónomo y dual, 1.346 lavamanos portátil autónomo con dispensador, 11.211 bases para dispensadores y dispensadores en gel, 5.003 dispensadores de toallas, 4.809 tapetes biocomponente y poco más de 1 millón y medio de tapabocas para niñas, niños y jóvenes.
Por último, se diseñó un test de auto reporte de condiciones de salud orientado al personal directivo docente y docente con el fin de identificar las condiciones de vulnerabilidad: mayores de 60 años o comorbilidades propias.
Así las cosas, es definitivo: desde el próximo lunes los estudiantes bogotanos vuelven a sus salones.