Hoy se cumplió un mes desde que la alcaldesa Claudia López, en las instalaciones de la Cámara de Comercio de Bogotá el 27 de mayo, le dio vía libre a la apertura económica de todos los sectores de la capital (excepto discotecas y grandes eventos), incluidos bares y gastrobares con permiso de funcionamiento hasta la una de la mañana. "Esta es la única restricción de horario que vamos a mantener", indicó en aquel momento la mandataria.
Desde entonces, han transcurrido los 30 días más esperados por el sector, uno de los primeros que cerró y el último que reabrió sus puertas al público. No obstante, la mayoría de los establecimientos que han solicitado autorización para prestar servicio no han obtenido el permiso.
De acuerdo con cifras de la Secretaría de Desarrollo Económico, con corte al 7 de julio, de 3.377 locales que han radicado sus protocolos de bioseguridad para reiniciar labores, solo 816 han recibido consentimiento, mientras que a 2.545 se les ha rechazado su solicitud. Muchos de ellos, a título propio, han operado sin la bendición del Distrito y se han enfrentado a clausuras o cierres voluntarios.
Adicionalmente, los directivos de la Asociación de Bares de Colombia, Asobares, le dijeron a EL NUEVO SIGLO que la reactivación económica del sector está avanzando a pasos muy lentos, y es imperativo que el Distrito reconsidere la limitación de horario que se les impuso, pues esto no solo está ralentizando la recuperación del sector, sino que está alimentando la clandestinidad.
Lento, sí, pero el presidente de la junta directiva de este grupo, Camilo Ospina, lo dijo con claridad: "pasar de cero, que era lo que estábamos antes del 8 de junio a cualquier cosa, es avanzar".
“Nosotros venimos de un semestre en el que nos hemos debatido entre prohibiciones, restricciones y paros. Venimos de ceros. Abriendo la ciudad el pasado 8 de junio, cosa que aplaudimos, hemos podido avanzar en algo. ¿Qué es ese algo? Aproximadamente los aforos de los establecimientos y por consiguiente los ingresos de los mismos están en un promedio del 35%, datos prepandemia. Ese es el espejo en el que nos estamos mirando. Es decir que hoy se están generando el 35% de los ingresos que teníamos antes de la pandemia. Aún así en términos de punto de equilibrio estamos muy pero muy lejos de llegar a las cifras precovid”, explicó a este Diario.
Adicionalmente, de acuerdo con la presidenta ejecutiva de Asobares, Adriana Plata Santiesteban, frente a la cifra de facturación, algo muy similar ocurrió con la recuperación de la demanda de empleados en el último mes.
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“Los gastrobares han llamado a cerca del 10% más del personal con el que venían operando. Los bares que ya lograron abrir como bar reportaron cerca de 3.000 empleos directos y cerca de ese número en lo que nosotros llamamos “ocupados” o “extras”, para los turnos extra de los fines de semana. La contratación formal se está quedando en los equipos administrativos pero nosotros aún no llegamos a una demanda que nos obligue a llamar a la totalidad de nuestros equipos de trabajo, lo que sigue siendo un reto”, indicó Plata a este Medio.
Estos son los indicadores disponibles sobre el último mes de apertura, aunque Asobares está esperando consolidar los datos de cuántos comercios del sector cerraron definitivamente y no lograron mantenerse a flote, incorporando el coletazo del paro nacional. Aún así es importante recordar que a diciembre del año pasado habían cancelado su matrícula mercantil un total de 8.449 establecimientos de unidades productivas con CIIUU 5630.
No obstante, de acuerdo con Ospina, “con relación a los bloqueos y al paro, aunque aún no están las cifras consolidadas, yo creo que están siendo mucho mayores que las mismas cifras derivadas de la pandemia, Nosotros veníamos muy afectados por la pandemia y ya estábamos levantando un poco la cabeza pero las marchas nos han afectado de manera importante”, dijo.
Desafíos adicionales
El sector de la fiesta nocturna, como los otros que hacen parte de la economía, de una u otra forma se ha visto perjudicado tanto por el alargamiento del tercer pico de contagios como por el estallido social, que se tradujo en paros y bloqueos desde el pasado 28 de abril. Pero estos no han sido los únicos inconvenientes para la reactivación del sector.
Hoy el gremio se enfrenta a tres desafíos que se han potencializado: el primero de ellos es la clandestinidad; el segundo está relacionado con el miedo a la ciudad en horas de la noche, y por último hay un tercer reto relacionado a la nueva normalidad y es el de los arriendos que, pese a que los establecimientos de bares y gastrobares aún no generan los mismos ingresos que producían a comienzos del 2020, ya están pagando arriendos, algunos de ellos con tarifas precovid o cercanas.
Esto, sumado a los números de los puentes festivos del último mes, así como al decrecimiento en el poder adquisitivo de los consumidores, ha hecho que la reactivación avance a paso de tortuga.
“Tal vez uno de los problemas más complejos a los que nos estamos enfrentando ahora es que los meses de restricciones han hecho que la clandestinidad en la fiesta esté completamente disparada. La clandestinidad en la fiesta no ha parado y por el contrario se ha fortalecido. Lo prohibido es atractivo y entre más contención haya a lo formal y a lo legal, que está abierto para las entidades de inspección y control, el mercado ilegal y clandestino y el mercado negro de la fiesta pues está haciendo su agosto”, añadió Ospina.
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A este respecto, de acuerdo con Adriana Plata, mientras sigan existiendo restricciones de aforo pero sobre todo de horario, lastimosamente el mercado de lo clandestino y lo ilegal se va a seguir fortaleciendo.
“Lo que nos han reportado en todas las zonas es que, si bien es cierto que hay una visita tímida a los establecimientos, hay muchas personas que cuando llaman a hacer una reserva o a averiguar por su funcionamiento, los mismos clientes deciden acudir a un sitio en donde se está operando hasta las 5 o 6 de la mañana. Y cuando revisamos estos son sitios que están operando de manera clandestina, a puerta cerrada y 'amanecederos' que incluso ya no son tan clandestinos pero sí están operando bajo la ilegalidad. Así ha pasado en cualquier época histórica. En Estados Unidos mientras existió la prohibición pues qué se fortaleció: la ilegalidad”, sostuvo Plata.
Es claro que el comercio formal y particularmente el comercio nocturno, ha sido sujeto de restricciones prácticamente más que cualquier otro, y a raíz de eso podría tener por delante una recuperación mucho más lenta cuando lo que necesita es llegar a un punto de equilibrio y comenzar a sanear los rezagos que dejó el año pasado y el primer semestre de este 2021. En el día descontrol y en la noche restricción, dicen los representantes del gremio, quienes esperan que el Distrito reconsidere la imposición de horario.