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Luis Ángel Guzmán, profesor del Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental de la Universidad de los Andes / Cortesía Prensa Universidad de los Andes
Cortesía Prensa Universidad de los Andes
Viernes, 3 de Marzo de 2023
Redacción Bogotá

El Corredor Verde ha sido quizá uno de los proyectos que más polémicas han suscitado en la capital, por cuenta de las disyuntivas en torno a su futuro entre la Administración Distrital, el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) y el Concejo de Bogotá. Bajo esta premisa, EL NUEVO SIGLO habló con Luis Ángel Guzmán, profesor del Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental de la Universidad de los Andes y Ph.D. en Sistemas de Ingeniería Civil y Planificación de Transporte Urbano, quien hizo un análisis al respecto. 

El docente señala que desde el siglo pasado las administraciones distritales han intentado hacer algo en la carrera Séptima. “Desafortunadamente no ha pasado nada. Lo que tenemos hoy en día es una Séptima fea y con mucho tráfico, donde no se puede caminar, donde montar en bicicleta no es tan chévere, el transporte público sufre unas altas demoras y no está funcionando para el borde oriental y tampoco para la ciudad. Aquí surge la iniciativa para tratar de hacer algo en este corredor”, señala el experto. 

 

Generalidades del proyecto

En este caso, el proyecto específico va desde la calle 26 hasta la calle 200 y ha causado mucha polémica, particularmente en el segundo tramo, que va de la Universidad Javeriana o Parque Nacional hasta la calle 100. Este tramo ha tenido una oposición muy fuerte por parte de los vecinos que residen alrededor y por políticos que tienen aspiraciones a lanzarse a la Alcaldía o seguir en la política de la ciudad, asevera el profesor. 

En su análisis, el experto indica que para definir el proyecto, primero se debe dar respuesta a diversos cuestionamientos: ¿para quién queremos el corredor?, ¿qué queremos hacer con ese corredor?, ¿queremos que sea una autopista urbana con flujos rápidos de vehículos particulares? o ¿queremos que sea un espacio para las personas, un espacio para la ciudad?

“Si queremos que sea un espacio para los automóviles, no hay nada que hacer, básicamente se deben quitar las ciclorrutas, reducir los andenes y poner intersecciones a desnivel para que el tráfico vehicular pueda fluir de norte a sur y de sur a norte mucho más fácil. Yo me inclino por el segundo punto, donde la Séptima sea un espacio para la gente, con transporte público de calidad, donde se pueda caminar tranquilamente y la calidad de los andenes y de la bici-infraestructura sea la mejor para esos viajes que se hacen dentro del corredor”, enfatizó el experto.

Asimismo, señaló que otro punto polémico corresponde al paso de Transmilenio sobre la Séptima. “Cuando se habla de Transmilenio por la Séptima, la discusión se tuerce y se termina, porque Transmilenio desafortunadamente es una marca que está muy desprestigiada. Acá la velocidad se va compartiendo con el tráfico mixto, por ello es muy baja y eso hace que se presenten unas pérdidas de efectividad y competitividad del transporte público muy altas y, a su vez, eso hace que el transporte público sea muy costoso de operar”, aseveró. 

 

Pros y contras del Corredor Verde

El profesor Luis Ángel Guzmán señaló que es un proyecto muy positivo para la ciudad. “Creo que tendría unos efectos muy grandes en la revalorización de todo el corredor. Si es verdad que se implementa un sistema de buses eléctricos, la contaminación y la calidad del aire de la ciudad en esta parte de la ciudad van a tener unas mejoras muy importantes y seguramente también en términos de seguridad vial”, sostuvo.

De igual manera, manifestó que la desventaja más grande tiene relación con el flujo de vehículos particulares. 

“La gente en el tramo de Chapinero se está quejando mucho porque creen que se les está vulnerando el derecho a la movilidad. Nosotros, los conductores, somos muy egoístas y pensamos solo en nuestra movilidad y en nuestro beneficio. Yo los invito a que veamos este proyecto como un proyecto de ciudad”, enfatizó.

Por otro lado, están las reservas de algunos comerciantes alrededor de la carrera Séptima, quienes tienen preocupaciones válidas acerca de cómo hacer su logística y su abastecimiento. “Esa es una pregunta también para la ciudad, esto debería definir exactamente casi que manzana a manzana, predio a predio, como debería ser la forma más eficiente para lograr ese abastecimiento”, agregó el experto. 

Finalmente, señaló que otro de los aspectos en contra corresponde a los tiempos de obra. “Por ejemplo, si es que se llega a realizar, los comerciantes tienen un punto muy válido y es qué pasa si las obras se retrasan, si hay problemas. Esas son preocupaciones muy válidas que la ciudad debería dejar muy en claro, porque durante la duración de las obras y la construcción, la afectación en los negocios y en las viviendas sobre el corredor sí puede ser muy importante y negativa”, manifestó.

 

El reto principal

El reto principal de este proyecto, según el profesor Guzmán, es transmitir y concientizar a las personas que la movilidad es diferente a usar el carro y la moto cuando, como y donde se quiera.

“Cualquier medida que percibamos que va orientada a favorecer el uso de modos de transporte sostenibles, restringiendo de alguna manera el uso de mi carro, la vemos catastrófica. Como buenos conductores, tenemos una visión muy egoísta de la movilidad, esto es así en todo el mundo”, sostuvo.  

 

Articulación del IDU y del Concejo de Bogotá

Ante la contemplación de acuerdos entre el Instituto de Desarrollo Urbano y el Concejo de Bogotá en lo que respecta al futuro del Corredor Verde por la carrera Séptima, el experto señala que “los políticos simplifican el mensaje y además son muy efectivos acomodando los datos a su conveniencia. Y esto cobra más relevancia en la actual coyuntura con el arranque de la campaña a las elecciones locales”. 

Asimismo, el profesor explica que si los políticos fueran honestos, intelectualmente hablando, sería mucho más fácil articular este tipo de propuestas. “Claro que el IDU no es que haya sido muy claro y efectivo en la comunicación del proyecto. Ha cometido varios errores de comunicación que están costando mucho”, aseveró.

 

La importancia de la enseñanza

Las instituciones de educación superior tienen una responsabilidad social importante en materia de guía y acompañamiento en el proceso de enseñanza a los estudiantes en lo que respecta a temas de interés y desarrollo. 

Bajo esta premisa, el experto sostiene que la academia tiene mucho que aportar, sin entrar en la polarización ni en el debate ideológico, en estos temas que son tan técnicos y que le importan tanto a la gente. 

“Primero, debemos formar gente con criterios técnicos sólidos. Segundo, aprovechar este tipo de espacios para comunicar, desde lo técnico, los pros y contras de los proyectos. Y tercero, es necesario que nosotros los académicos tengamos una mejor comprensión de los procesos políticos que se mueven detrás de la política de transporte, para acercar los hallazgos académicos y técnicos a la aceptación social/política y posteriormente a la implementación de dichos proyectos”, concluyó el profesor Luis Ángel Guzmán.