En estos momentos el Concejo de Bogotá está buscando modificar el reglamento interno de la corporación, para que trámites como el del Plan de Ordenamiento Territorial no vuelvan a entorpecerse por lo que está contemplado en esa normativa.
En el marco de dicha discusión, que siguió avanzando en la comisión de Gobierno el lunes de esta semana, los concejales de la Alianza Verde Diego Cancino, Luis Carlos Leal, Lucía Bastidas y Martín Rivera pusieron sobre la mesa una propuesta de modificación poco popular, pero que ayudaría a reducir el ausentisimo, mejorando así la calidad del control político y del trabajo del Concejo de Bogotá.
Se trata de una proposición aditiva (al Artículo 111 del reglamento) que busca condicionar los sueldos de los cabildantes, y en específico lo que esta propuesta contempla es que los concejales solo puedan percibir lo que se les reconoce por sesión, si y solo si están presencialmente por lo menos el 65% de la misma. Esta votación probablemente sea realizada hoy en la comisión de Gobierno.
Vale referir, para entender la modificación que han propuesto los cuatro concejales verdes que se han unido en una forma de frente común desde que se manifestaron en contra de votar la ley de bancadas en el marco de la discusión del Plan de Ordenamiento Territorial, que actualmente a los cabildantes del Distrito Capital se les reconoce $1.500.000 por su asistencia a cada sesión plenaria o de comisión permanente, sin especificar tiempo o condiciones de presencialidad.
“Nuestra propuesta consiste en que, como a nosotros nos pagan por sesión, que cada sesión que nos paguen sea porque hemos asistido al menos el 65% de esa sesión. De lo contrario esa sesión no nos la pagan”, le explicó a EL NUEVO SIGLO uno de los concejales que propuso esta modificación del reglamento, Diego Cancino.
Añadió, al explicar el porqué de la misma, que “esta es una propuesta que responde al hecho de que somos servidores públicos; nos debemos al servicio público, a la ciudadanía y para cualquier efecto los ciudadanos son nuestros jefes. En ese sentido hay que dar ejemplo y cumplir irrestrictamente los horarios y las pautas laborales y en muchos casos hemos sido descuidados en ese aspecto. Nuestro trabajo base (aunque no el único) es sesionar y tenemos que cumplir”, añadió el concejal Cancino.
¿Poco probable que pase?
Otra de las concejales que propuso esta modificación, Lucía Bastidas, enumeró las bondades que traería este nuevo formato de honorarios, se refirió a la necesidad de la misma, pero fue clara al advertir que es muy poco probable que sea aprobada en la comisión de Hacienda.
“La idea es que estemos siquiera el 65% de la sesión para que combatamos el ausentismo que, lamentablemente, nos ha caracterizado después de la pandemia. Lo que estamos buscando es ser consecuentes con la presencialidad. Yo soy consciente de que todos hacemos actividades por fuera, pero nuestra presencia por lo menos en las sesiones de nuestras comisiones es una necesidad”, le dijo a EL NUEVO SIGLO la concejal Lucía Bastidas.
Añadió que esta fue una proposición que no incorporaron en el texto conciliado y no hubo acuerdo porque “varios colegas dijeron que genera mucho ruido, pero estamos esperando a que el presidente de Gobierno la ponga a consideración para que sea o negada o aprobada en la comisión”, añadió la concejal Bastidas, quien concluyó diciendo lo siguiente:
“Me imagino que todos los concejales se oponen a esta modificación pero ninguno se atreve a decirlo. Veo difícil que lo aprueben, muy difícil, pero habrá que esperar porque no han dicho nada oficial”, finalizó diciendo la concejal Bastidas.
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Se oponen a la medida
Ante esta eventual modificación, ¿cuáles son los argumentos de los concejales que no están a favor? Para responderse a esta pregunta, EL NUEVO SIGLO habló con dos de los 15 concejales que hacen parte de la comisión de Gobierno en donde se votará esta proposición aditiva, y hay varios elementos a tener en consideración.
Por ejemplo, de acuerdo con el presidente del Concejo de Bogotá, el concejal liberal Samir Abisambra, buena parte del trabajo de los concejales se desarrolla en la calle, yendo a los lugares a donde la administración no ha llegado, para prestar atención a los problemas que aquejan a los habitantes y eso no se debe descuidar.
“Yo soy uno de los concejales que no está de acuerdo con ese tema porque el trabajo de los concejales sí tiene un componente de tiempo al interior del recinto, haciendo control político y adelantando proyectos de Acuerdo, pero también se desarrolla en las localidades en donde nosotros efectivamente hacemos presencia. Si tú obligas a un concejal a estar la mayor parte de su tiempo en un recinto, las comunidades se van a sentir abandonadas y no tiene ningún sentido porque dejaríamos de hacer actividades propias de nuestro mandato”, comenzó argumentando el concejal Abisambra.
Con relación al ausentismo, que sí se incrementó en el marco de la pandemia y de las medidas de aforo y alternancia subsiguientes, el concejal Abisambra dijo que este mismo es imposible de evitar.
“No porque los miembros de una determinada comisión no estén allí no significa que no estén trabajando. El grueso de nuestro trabajo está en el control político (y a ese respecto hay que decir que la mayoría de los concejales siempre asisten a las plenarias) y estando en las calles. Hay concejales que hacen mucho de su trabajo desde el Twitter. No digo que no sea importante, pero ¿cómo se debe evaluar ese deber ser de los concejales de Bogotá?”, precisó el presidente del Concejo.
Por su parte, el otro concejal de la comisión de Gobierno que deberá votar esta modificación al reglamento, Carlos Carrillo (Polo Democrático Alternativo), indicó que su voto será positivo, en la medida en la que él está siempre más del 65% de las sesiones, pero sí fue claro al referir que no debería generarse norma alrededor de la desconfianza.
“Eso nunca va a solucionar los problemas de fondo. Por eso es que nosotros tenemos un reglamento en el que, en teoría, se nos paga por sesión y eso ha generado que el Concejo sea mucho más ineficiente, que la gente no vaya o que la gente se registre y no regrese, pero sí nos dejan encartados, a los que vamos, con la ‘sesionitis’ y terminamos sesionando casi todos los días del año. Justamente porque la norma que define nuestros honorarios parte de la desconfianza. Es ineficiente y no da resultados”, le dijo a EL NUEVO SIGLO el concejal Carrillo.
Finalizó diciendo que tras casi tres décadas pagando honorarios ya es claro que no sirve para reducir el ausentismo pero que sí ha tenido una incidencia negativa en la eficiencia de la corporación.
El Artículo 111 del reglamento del Concejo
De acuerdo con el Artículo 111, Honorarios y seguros de los concejales, está claramente establecido que “a los Concejales del Distrito Capital se les reconocerán honorarios por su asistencia a cada sesión plenaria o de comisión permanente. También tendrán derecho a un seguro de vida y a un seguro de salud, de conformidad con lo establecido en la Constitución, la ley y los decretos especiales aplicables al Distrito Capital”, indica el reglamento de la corporación.