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FELIPE MIGUEL Negret salió triunfador de la novillada de apertura de la 68ª Feria de Manizales, al cortar la única oreja de la tarde.
Foto: José Miguel Suárez
Lunes, 2 de Enero de 2023
Redacción Web

Por: Hernando Suárez Albarracín

Colaborador EL NUEVO SIGLO

 

Media entrada, temperatura otoñal y bonito ambiente taurino enmarcaron el primer festejo de la 68.ª Feria Taurina de Manizales. Se lidió un encierro de la ganadería de Achury Viejo, bien presentado y desigual en juego; alternaron los diestros Juan Gómez “Dinastía”, el francés Lalo de María y Felipe Miguel Negret.

A las 3:30 de la tarde sonaron clarines y timbales. La novillada abrió con Escondido, ejemplar de 422 kilos, que no se prestó para el lucimiento de Juan Gómez. Limitado de solera, renunciaba a repetirse y, al contrario, buscaba a algún amigo en los tendidos cuando el diestro remataba los muletazos. Tres cuartos de espada bien colocados bastaron para despachar a este olvidable azabache. Silencio.

En el segundo de su lote, cuarto de la tarde, anduvo un tanto exaltado; instrumentó muletazos aislados sin ordenar la faena aunque tratando de sacar provecho de un novillo potable, al que no se le hicieron bien las cosas. Estocada contraria bien dirigida, bajo lluvia. Silencio.

Gran expectativa generó en Manizales el debut del novillero francés Lalo Lambert, conocido en el mundillo taurino como Lalo de María, a quien le correspondió lidiar a Pianista, de 390 kilos, ejemplar que dio juego aceptable derrochando sus virtudes de ser fijo, acudir con ritmo al engaño y repetirse con facilidad. No obstante, el utrero terminó confundido porque Lalo no acertó a la hora de embarcarlo y, acelerado, quedó impedido para templar las embestidas. Dejó tres cuartos de espada trasera, contraria y perpendicular, tras lo cual acertó con el descabello. Silencio al galo, palmas al de Achury.

Cuando ya había amainado la lluvia, el francés recibió a Rondeño, con el que no estuvo tan desdibujado como en el anterior, aunque lidió en línea similar: apresurado, falto de temple y toreando a muleta trompicada. Generoso el sector del público que lo acompañó. Terminó su presentación con estocada contraria, tendida y trasera, cinco pinchazos y el infortunio de ver regresar al cornúpeta vivo a los corrales.



El tercer turno de la tarde fue para el novillero bogotano Felipe Miguel Negret, a quien le correspondió medir facultades con un Cantinero al que instrumentó una faena que si bien fue corta en profundidad y de temple justo, conectó con un sector de los tendidos que aplaudió su labor. El novillo tenía condiciones; Felipe, sed de triunfo, y esas ganas lo llevaron a andar algo encima del Achury, al que finalmente le cortó los terrenos y terminó restando emoción a la faena. Buen sector del público, cariñoso, premió su labor. Finiquitó de estocada tendida, trasera y desprendida, rematada con certero descabello, para pasear la primera oreja de la Feria, única del festejo, y alzarse como triunfador de la novillada de abono en Manizales.

Cerró la tarde un novillo que no era propiamente un bombón; había que meterse con él y someterlo para intentar corregir sus defectos de mirón y lo soso de su embestida. Negret se vio en aprietos para resolver técnicamente el lío, porque el astado acusaba malas maneras. Estocada desprendida y se acabó el problema. Silencio.