La comunidad campesina de la vereda los Cuervos, que en su mayoría se dedica al cultivo de coca, se armaron con palos y armas blancas, con el fin de evitar el trabajo de la fuerza pública en la eliminación de este tipo de sembrado.
Aproximadamente 300 personas se opusieron a la labor, donde además, limitaron recursos de agua y luz en la base militar que operaba en la zona.
Por otro lado, en Las Palmas se presentó una situación similar, aproximadamente 150 personas, obligaron a militares y policías a resguardarse en la zona de operaciones, con el mismo objetivo mencionado anteriormente.
De acuerdo a un comunicado oficial de la fuerza Pública, en especial el ejército, se aclara que los uniformados no hacen mucho esfuerzo de oponerse a la comunidad con el fin de evitar confrontaciones y salvaguardar los derechos humanos.
Estos hechos no son los únicos que se presentan en el país, pues en otros territorios dichos actos violentos se han manifestado para evitar el actuar legal del estado.
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