En los dos años y dos meses que lleva la Administración Distrital de Claudia López liderando las riendas de Bogotá, han sido varios los episodios en los que la ciudadanía se ha visto en la mitad de un fuego cruzado entre el Palacio Liévano y la Casa de Nariño.
Ya fuera por la adopción de una u otra medida epidemiológica, por la gestión que tuvo el manejo de las vacunas, por la falta de pie de fuerza o por la crisis de los emberá, por hacer mención de algunos temas, los enfrentamientos han llamado la atención de políticos y académicos, muchos de los cuales han insistido en que Bogotá necesita de un trabajo conjunto y en llave con el Gobierno nacional para sacar proyectos de ciudad claves para su futuro.
Por el año y los diez meses de gestión que le quedan a Claudia López al frente de Bogotá, así como por el semestre que le queda a la presidencia de Iván Duque, ¿qué lectura le dieron a estas relaciones los diez candidatos a la Cámara por Bogotá? Y, de manera aún más significativa, ¿cómo creen ellos que se podría mejorar la relación entre ambas entidades?
Pues bien, si hay algo en lo que todos ellos coinciden es en la apremiante necesidad de tener un “frente de guerra” unificado, para lo cual algunos propusieron algunas soluciones, mientras que otros, en una mirada más pesimista, creen que en este punto es mejor esperar por un cambio de gobierno que arranque con pie derecho.
Tal fue la postura de tres de los candidatos más antagónicos, ideológicamente hablando, de la campaña: el exconcejal Andrés Forero, el actual representante a la Cámara por el partido Comunes Sergio Marín y el parlamentario por la coalición del Pacto Histórico David Racero.
Por ejemplo, de acuerdo con el primero en la lista del Centro Democrático, Andrés Forero, “Claudia López ya tendrá que esperar al resultado de las elecciones. Esperemos que el próximo presidente, sea el que sea, tenga ese mismo espíritu constructivo que tuvo la presidencia de Iván Duque, porque realmente hoy la alcaldesa no puede quejarse de una falta de apoyo y trabajo en equipo por parte del Gobierno nacional”, le dijo a EL NUEVO SIGLO el exconcejal.
Añadió que es muy poco probable que la Alcaldesa “vaya a tener un mejor aliado que el que tuvo en el presidente Iván Duque, pues a pesar de los malos tratos y de la forma tóxica de relacionamiento, el Gobierno ha trabajado de la mano con la Alcaldesa para sacar adelante proyectos importantes para Bogotá”, concluyó.
Por su parte, el representante Marín fue claro al advertir que “con Iván Duque ya no hay nada que hacer para Bogotá. Esto se acabará el próximo 7 de agosto y no ve uno la forma de que se solucione esa relación para lograr que se hagan inversiones que impacten el diario vivir de las personas”, indicó a este periódico el representante, quien honestamente espera que las relaciones mejoren con el próximo gobierno, pues, como concluyó, “Bogotá es una ciudad que concentra al 20% de la población colombiana y nadie puede gobernar este país sin resolver los problemas de la capital”.
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Alcaldesa, ¿en campaña?
El otro representante que piensa que es mejor esperar por un cambio de gobierno es el candidato por la coalición de Colombia Justa y Libres-MIRA, David Gerardo Cote, quien indicó que “a estas alturas ya es mejor esperar por un nuevo gobierno”.
No obstante, sí refirió que hay que sincerar la relación pues, en su opinión, Claudia López está en campaña presidencial, “y en ese orden de ideas le interesa desprestigiar sistemáticamente al Gobierno nacional. Así es muy difícil restablecer las relaciones y por eso creo que a estas alturas hay que esperar el cambio de gobierno”.
La otra cabeza de lista que aludió al factor de mantenerse en campaña aún después de posesionados los gobiernos fue Katherine Miranda, la número uno de la Alianza Verde, quien advirtió que “el próximo presidente y la alcaldesa Claudia López tienen que entender que una vez se ganan las elecciones, se dejan de lado los colores y los partidos políticos para ponerse ya sea al frente de un país o de una ciudad”.
Reiteró que “uno no puede seguir en campaña y menos si se está al frente de una ciudad como Bogotá. Hay que dejar de lado los egos, dejar de pensar tanto en las elecciones y pensar más en las generaciones venideras. Creo que ese es el grave problema que ha habido con esta Administración”, le dijo a EL NUEVO SIGLO la representante a la Cámara, quien añadió que en este país a los políticos no les gusta “cuidar hijos ajenos, llega un nuevo gobernante a comenzar de ceros, así que hay que reconocer lo bueno para que la ciudad avance”, finalizó.
Asumir responsabilidades
Punto aparte, la exconcejala de Bogotá Carolina Arbeláez y el representante a la Cámara por el Partido Conservador Juan Carlos Wills indicaron que, para que las relaciones mejoren, la alcaldesa Claudia López debe comenzar a asumir sus responsabilidades, lo que, de acuerdo con ellos, es algo que no está haciendo.
“Yo creo que las relaciones entre la Alcaldesa y el Gobierno deben ser permanentes y ella no puede estarse lavando todo el tiempo, echándole la culpa de todo lo que a ella le sale mal a la Casa de Nariño. Es importante que, en vez de buscar culpables, trabaje de manera articulada, para ver cómo sacamos adelante los grandes proyectos de ciudad, particularmente todos los proyectos viales que demanda la capital”, expresó a este periódico la candidata de Cambio Radical.
Y el representante Wills se fue por la misma dirección, al afirmar que debe haber un cambio de criterio por parte de la Alcaldesa.
“En vez de seguir culpando a todo el mundo de todo, ella debe hacerse responsable por lo que está pasando en la capital. Ella tiene que buscar aliados para que, con herramientas comunes, puedan sacar adelante las problemáticas más graves, empezando por el tema de seguridad que también le concierne al Gobierno nacional. Ambos deberían sacar adelante proyectos que le sirvan a la ciudadanía”, precisó.
A negociar
Por último, las candidatas que resumieron el problema de relacionamiento con una falta de negociación fueron Anastasia Rubio (Coalición Centro Esperanza), Julia Miranda (Nuevo Liberalismo) y Carolina Restrepo (Salvación Nacional), quien lo dijo claramente:
“Todos tenemos que remar para el mismo lado, y el mismo lado es el bienestar de los colombianos y de los bogotanos, paisas y costeños. La Alcaldía y el Gobierno nacional deben escucharse y negociar consensos. Pero que uno diga y luego el otro controvierta no es un mensaje sano para la ciudadanía”, puntualizó.
Julia Miranda, quien se refirió a la evidente falta de voluntad de ambas partes, vio una ventana de oportunidad en el proyecto de Región Metropolitana, en donde hay un interés mutuo por fortalecer lazos y estrategias.
Y por último, Anastasia Rubio dijo que “el Gobierno nacional y la Alcaldía deben llevar procesos y negociaciones técnicos enfocados en las necesidades reales de los bogotanos, dejando de lado el interés personal, es decir, la politiquería”, concluyó.
Atender las megaobras
Por último, y admitiendo los avances que ha habido entre el Gobierno nacional y la Alcaldía en varios frentes de obra de movilidad y de infraestructura, sobre todo en lo relacionado con la Primera Línea del Metro de Bogotá, el representante a la Cámara y primero de la lista del Pacto Histórico, David Racero, indicó que, de ser gobierno, quisiera volver a barajar las apuestas principales relacionadas con el Gobierno nacional, como la del Metro de Bogotá.
Adicionalmente, refirió que “Bogotá es una ciudad autosuficiente y muy independiente de sus finanzas, pero en este escenario de crisis debe haber un diálogo fluido, que no hemos visto, entre alcalde y presidente para poder mitigar la pobreza. La capital es receptora de la pobreza nacional y ambos deben trabajar para mejorar las condiciones de vida de la gente”, concluyó Racero.