En la antesala del aniversario de la Asamblea Nacional Constituyente en la que se redactó la Constitución Política de Colombia de 1991, EL NUEVO SIGLO se planteó una pregunta: ¿cómo le ha ido a Bogotá en el marco de estos 30 años?
Sin duda la ciudad ha cambiado de manera considerable tanto en tamaño como en necesidades pero, ¿es el balance de las últimas tres décadas positivo? Al respecto, este Diario consultó al abogado y director del Instituto de Pensamiento Liberal, Héctor Riveros, quien además de haberse desempeñado como secretario de Gobierno también hizo parte del equipo experto que desarrolló la reforma en aquel momento.
“Yo creo que a Bogotá le ha ido muy bien, así como a todas las entidades territoriales, municipios y departamentos y en particular a la ciudad de Bogotá. La Constitución hizo dos cosas fundamentales con las entidades territoriales: una, la de reconocerles un amplio campo de autonomía”, sostuvo Riveros.
Añadió que gracias a eso hoy por hoy las autoridades locales son mucho más fuertes y poderosas de lo que eran antes, y aunque Colombia sigue siendo un país muy centralista en términos relativos, “lo es mucho menos que antes y hoy es uno de los países más descentralizados casi que del mundo, pero de América Latina sin duda”.
Esto, refirió el analista, se ha expresado en la mejoría de muchos indicadores sociales, de los cuales destacó tres que están muy asociados con la gestión de las entidades territoriales: la educación primaria, la salud y los servicios públicos domiciliarios.
Educación, salud y servicios
Con relación al primer indicador, de acuerdo con Riveros la educación primaria hoy tiene una cobertura prácticamente universal, mientras que “hace 30 años por lo menos el 20% de los niños no asistían a la escuela. Falta, pero eso ya es un logro gigantesco”.
Aunque tienen menos injerencia las entidades territoriales en materia de salud, el analista indicó que también ha habido una mejoría por el sistema que a su alrededor se diseñó y en el que así mismo participan los privados.
“Digamos que esta mejoría ha sido menor desde la perspectiva de las entidades territoriales, pero desde la perspectiva de cubrimiento hoy este es casi universal; aunque como te digo, no es exclusivamente atribuible a las entidades territoriales”.
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Y en tercer lugar fueron resaltados los servicios públicos domiciliarios, frente a los cuales también se consolidó una especie de coparticipación de entidades territoriales y empresas privadas.
“La cobertura se ha incrementado en forma muy considerable, especialmente en el tema de agua potable que es en donde las entidades territoriales tienen más responsabilidad. Ahí todavía hay unos faltantes grandes e importantes pero el cambio entre 1991 y hoy a ese respecto es gigantesco”, puntualizó.
Ahora, más allá de los elementos generales de orden nacional, otra de las razones por las cuales la Constitución de 1991 fue beneficiosa para la ciudad, se debió a que esta carta le reconoció un régimen especial, como Distrito Capital, lo que le dio todavía muchas más atribuciones y ha hecho que Bogotá tenga un engranaje muy consolidado en el que prácticamente está en capacidad de resolver todos sus aspectos.
Tributación
Ahora bien, uno de los puntos en los que Bogotá siempre se ha sentido en desventaja, ha sido con relación a la tributación y al hecho de que es la ciudad que más tributa pero no recibe en esa misma proporción. Frente a esta apreciación en general Riveros dijo que esta es una afirmación relativamente cierta, pero “solo relativamente cierta”.
“Que los contribuyentes que estamos en Bogotá tributamos más de lo que después nos devuelve la nación por la vía del sistema de transferencias o inversiones directas es relativamente cierto pero no totalmente cierto y además tiene una perspectiva que es muy positiva. A qué voy: esto permite que haya un mecanismo de redistribución de la riqueza en el conjunto del país y que haga que en donde hay capacidad de tributar, como en la capital, se tribute y los recursos lleguen a lugares que no tienen esa capacidad. Si eso no fuera así, regiones pobres lo serían aún más de lo que son hoy”, precisó.
Añadió, además, que esta es una afirmación relativa cuando se analiza desde el punto de vista del sistema de transferencias, que es el cálculo que anualmente le corresponde a cada departamento y a cada municipio por participación directa de recursos de la nación.
“Efectivamente a Bogotá se le devuelve menos, pero también es cierto que cuando la nación hace inversiones en Bogotá estas son gigantescas, como por ejemplo la de la cofinanciación del Transmilenio (el 70% de lo que vale lo paga la nación) o el Metro. Si tú le sumas esas billonarias inversiones, además de las inversiones que hace en el sector de seguridad, justicia o presencia institucional, ahí es en donde te digo que la afirmación hay que matizarla un poco. Sí tributa más de lo que recibe pero no tan así. Si la plata que se irá en el Metro se le diera al Chocó, solo eso cambiaría la historia del departamento. Pero se hace en Bogotá”, añadió.
Estatuto Orgánico
Por último, Bogotá tiene un régimen especial previsto en la Constitución de 1991 y que también previó que se desarrollara a través del Estatuto Orgánico como una especie de ley especial que fijó unas reglas de organizaciones y ordenamiento del Distrito, “que entre otras cosas funcionaran magníficamente bien especialmente en materia tributaria”.
“Bogotá prácticamente cuadruplicó sus ingresos tributarios en los primeros 10 años de vigencia de la Constitución Política de 1991. Desde 1991 hasta el año 2000 la capital cuadruplicó sus ingresos tributarios y no tributarios, entre otras cosas por las facultades que le dio la Constitución”, finalizó diciendo el analista, quien no obstante señaló que ha habido problemas de funcionamiento derivados de la continuidad del crecimiento de la población de la ciudad.
“Bogotá tenía unos cinco millones de habitantes hace 30 años, es decir que de allá a hoy se ha aumentado en más de tres millones de personas. Desde el día que se expidió la Constitución a hoy, Bogotá tiene una población adicional superior a la que tiene Medellín y eso obligaba a actualizar unas cosas en relación sobre todo con las localidades, la organización y funcionamiento del Distrito, y por eso se acaba de aprobar una nueva ley para hacerlo. No tiene grandes cambios. Es más una actualización de la estación anterior”, finalizó.