El director del Instituto para la Economía Social (IPES), Alejandro Rivera, la entidad distrital que trabaja en ofertar alternativas de generación de ingresos a la población de la economía informal que ejerce sus actividades en el espacio público, le explicó a EL NUEVO SIGLO qué es lo que está pasando en la Carrera Séptima peatonal, qué se está haciendo en este corredor y en otros que presentan grandes aglomeraciones de vendedores informales.
EL NUEVO SIGLO: ¿Cuántos vendedores que hacen parte de la economía social hay en Bogotá?
ALEJANDRO RIVERA: Para responderte esta pregunta me toca hacerte una aclaración: nosotros tenemos dos instrumentos de registro, una herramienta misional (HEMI), que es histórica, y en la que hay 92.319 vendedores registrados. Y tenemos un Registro Individual de Vendedor Informal (RIVI), en el que hay más de 50 mil. Ellos son los vendedores que tenemos ubicados y este registro nos ha permitido saber cuántos hay en cada una de las localidades.
Esta herramienta de caracterización nos ha permitido ofertar nuestras alternativas para la formalización de los vendedores que están en el espacio público, y a nivel local nos ha permitido ofertar los presupuestos que se tienen desde las alcaldías locales para formalización y sostenibilidad del espacio público.
También a través de ella hemos podido carnetizar para identificar a los vendedores (tras su respectiva caracterización) e instalarles un código QR para que cuando hagamos operativos podamos cotejar que nuestros vendedores sí son los registrados.
Más específicamente, hay 54.773 registrados, de los cuales en nuestros procesos de alternativas comerciales tenemos alrededor de cuatro mil beneficiarios (es decir, que están haciendo uso de nuestra oferta de servicios y proyectos), a los que les estamos garantizando el derecho al trabajo a través de unos pactos con los que estamos regulando el uso compartido del espacio público.
ENS: Pactos compartidos por el espacio público, ¿qué son y en qué consisten?
AR: Nosotros hemos identificado 20 zonas de aglomeración en la ciudad, en donde estamos generando pactos para la autorregulación del espacio público. Ya firmamos uno en el Movistar Arena, en Connecta, en la localidad de Engativá y en donde están todos los call center; cinco se firmaron en Rafael Uribe Uribe y este viernes vamos a firmar el de Titán Plaza. Los vamos a seguir firmando en las áreas de mayor aglomeración, en donde vendedores informales que impidan la movilidad deban ser regulados, como la Carrera Séptima.
En ellos, el vendedor se compromete a usar una determinada área que le garantizará un mínimo vital y el goce del espacio público por parte de los ciudadanos. Con relación a este espacio público, el vendedor también se compromete a no vender ni arrendar, a no tener empleados, a hacer un uso razonable en términos ambientales, ayudar con la recolección de basuras, etc.
ENS: Cuando se acabe esta Administración, ¿en cuánto esperan aumentar el número de vendedores vinculados a las ofertas del IPES?
AR: Digamos que buena parte de las metas que tenemos es dar sostenibilidad a los vendedores que tenemos para, como te dije, garantizar el derecho al trabajo y al mínimo vital. Gracias a la pandemia hubo un aumento sustancial en la informalidad y a eso es a lo que estamos dedicados en este momento. De un estimado como tal no dispongo, porque gran parte de lo que tenemos en el PDD son los pactos de acción, encaminados a mantener lo que hoy existe y que se lleva gran parte de nuestro presupuesto. Además, tener una cifra formal es muy compleja porque es un número muy itinerante. Cambia todos los días.
Carrera Séptima peatonal
ENS: En días recientes ciudadanos y concejales han denunciado que los vendedores informales están adueñados del espacio público por la Carrera Séptima peatonal. ¿Qué está pasando con este tramo de la ciudad?
AR: Lo que está pasando es que estamos construyendo una forma de entender el espacio público y de organizar este corredor histórico y cultural, que va desde la Plaza de Bolívar hasta la Avenida 19.
El IPES concertó con ellos unos puntos de organización, en donde quedó establecido que cada uno de ellos va a usar un metro 50 centímetros de espacio; en donde se va a comprometer a tener limpio su lugar de trabajo y, por supuesto, son trabajadores que van a estar carnetizados e identificados con una chaqueta. Estas son personas que vamos a agrupar por actividades y la Séptima será un corredor en el que habrá derecho al trabajo con actividades culturales, de ciclorruta, deportivas y artísticas, y eso es lo que estamos construyendo: ese pacto. Está en nuestro Plan Distrital de Desarrollo (PDD).
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ENS: Pero hay un problema evidente…
AR: Digamos que tenemos una gran dificultad desde la Avenida 19 hasta la Avenida 26, que es el sector en donde se han venido consolidando los “cachivacheros” y “ropavejeros”, en donde están ubicadas las personas que venden ropa vieja y esas cosas que encuentras en un cuarto de “sanalejo”. Ahí tenemos una gran dificultad porque es más difícil acceder a los vendedores.
Y lo otro que se debe tener en cuenta es que una cosa es la Séptima de lunes a jueves, y otra muy distinta de viernes a domingo, sobre todo los fines de semana, cuando hay más gente que en cualquier otro día de la semana. Pero vamos a firmar el pacto del que hablé y hemos venido regulando la zona. Pero hoy hay más control y mejor uso del espacio público del que había antes.
ENS: Ese acuerdo, ¿cuándo lo firmarán?
AR: Llevamos trabajando tres meses en ese acuerdo y esperamos que se firme entre la segunda y la tercera semana de mayo.
ENS: ¿Cuántas personas están trabajando allí?
AR: Hay alrededor de 600 personas y todas van a tener un código QR y un carné que les van a entregar a través de las alcaldías locales de Candelaria y Santa Fe. Ya están caracterizadas por el IPES y estamos próximos a entrar en el proceso de certificación. Y solo podrán estar estas 600 personas.
Y después de mitad de año vamos a comenzar a trabajar en la construcción de unos mobiliarios para que la Séptima sea un corredor cultural como el que ya te mencioné. Estos mobiliarios no se van a fijar en el espacio público sino que van a ser movibles para que cada vendedor pueda tener su actividad. Y con la estrategia “Juntos Cuidamos Bogotá” recuperamos todas las jardineras y sillas que estaban dañadas y hoy tiene una cara diferente. En meses pasados no había un uso muy racional del espacio pero falta mucho. Este es un cambio cultural en el que vamos a seguir trabajando de la mano de las personas.
Balance, proyecciones y presupuesto
ENS: Usted asumió la dirección de esta entidad este año. ¿Qué tanto avanzó el IPES en los primeros dos años de gobierno?
AR: Mi llegada lo que permite es seguir avanzando en el Plan de Desarrollo que se aprobó para este cuatrienio. Se han logrado cosas importantes como el proceso de consolidación de los Consejos Distritales y Locales de Vendedores Informales, y por eso hoy los vendedores que hacen parte de la economía informal tienen representación de 133 personas en la ciudad, que ellos mismos eligieron. Votaron más de 2.500 personas para elegir a sus voceros ante las entidades, y poder tramitar la política pública de vendedores informales y la regulación del espacio público. Y también mejoramos la forma en la que el Distrito registra a los vendedores, pues hoy su reconocimiento y aval lo hace el IPES.
ENS: ¿Qué presupuesto tiene el IPES para adelantar todos estos procesos?
AR: Tenemos, para todos nuestros programas, alrededor de $90 mil millones al año y en eso hemos venido trabajando.