Se formalizó la adopción, por parte de la Administración Distrital, de la propuesta que se había radicado ante el Concejo de Bogotá alusiva al presupuesto para la vigencia del 1 de enero al 31 de diciembre del año entrante, por $28,5 billones.
Del monto total, el 85% (que corresponde a 24,36 billones de pesos) será destinado a inversión; 12,1% ($3,44 billones) será para funcionamiento; y el restante 2,5% ($0,7 billones) irá al servicio de la deuda.
“Nuestra prioridad es lograr, a partir de un presupuesto austero, promover una respuesta fiscal que nos permita romper el ciclo negativo que ha dejado la pandemia del covid-19, para así consolidar la reactivación económica y el rescate social que necesita con urgencia el Distrito Capital”, afirmó ayer en horas de la mañana el secretario de Hacienda, Juan Mauricio Ramírez.
El presupuesto contempla destinar los mayores recursos a los sectores de movilidad, educación, salud, integración social y los Fondos de Desarrollo Local, los cuales concentran el 82%, con inversiones por 20,2 billones de pesos. “Tres de los cuatro sectores con mayor participación en la inversión concentran la inversión social del Distrito: educación, con $5,4 billones; salud, con $3,1 billones; e integración social, con $1,8 billones, incluyendo las transferencias monetarias para hogares pobres y vulnerables”, agregó el secretario Ramírez.
Por su parte, la racionalización del gasto se refleja en un ahorro del 3% en el rubro de adquisición de bienes y servicios frente al presupuesto de la vigencia 2021. Aunque los gastos de funcionamiento aumentan 7,9%, esto se debe principalmente a la reclasificación de plantas de personal, tanto de inversión a funcionamiento, como resultado de la Política de Formalización del Empleo incluida en el Plan de Desarrollo de Bogotá.
En el total de inversión van incluidos 3,9 billones de pesos (alrededor del 16%), que provienen de recursos de crédito, y cerca de $2 billones por gestión de activos. Los recursos de crédito forman parte de la repriorización del cupo de endeudamiento por $10,8 billones, aprobado mediante el Acuerdo 781 de 2020.
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Así mismo, los recursos de gestión de activos corresponden a la enajenación del 9,4% de las acciones del Distrito en el Grupo de Energía de Bogotá, según lo autorizado en el Acuerdo Distrital 651 de 2016.
Adicionalmente, los mayores recursos de crédito se asignan a proyectos de inversión de Transmilenio ($855 mil millones), IDU ($645 mil millones), Secretaría de Educación ($516 mil millones), Atenea ($451 mil millones) y el Fondo Financiero Distrital de Salud ($416 mil millones), los cuales contribuirán eficazmente, en el corto plazo, a la reactivación económica y a la generación de empleo en Bogotá, y en el mediano y largo plazo, a un aspecto de vital importancia como lo es la generación de capital humano y el incremento de la productividad.
Principales acciones en 2022
El Plan de Rescate Social, iniciado en 2021, anunció recursos por $1,7 billones, distribuidos en $670 mil millones ($0,67 billones) en 2021, más $1 billón para el año 2022. Estos recursos, incluidos en el presupuesto, se concentran en acceso a educación superior ($485 mil millones); generación de empleo joven y apoyo a emprendimientos en cabeza de mujeres ($189 mil millones); e infraestructura local, como parques de bolsillo y fortalecimiento de la malla vial local ($504 mil millones).
A estos recursos se agregan $737 mil millones para transferencias monetarias principalmente del programa Ingreso Mínimo Garantizado; $652 mil millones destinados al Sistema Distrital de Cuidado para la construcción de siete manzanas nuevas del cuidado y la atención a 200 mil personas que cuidan y requieren cuidado; y $302 millones para salud, a fin de financiar el Plan de Recuperación por la Salud de Bogotá en temas afectados por la pandemia, como la salud mental y la salud materna e infantil, y el modelo de atención territorial "Salud a mi barrio".
Al sector Salud, a través del Fondo Financiero Distrital de Salud, se le asignaron $3,1 billones. Esta cantidad será invertida, entre otros programas, en las obras de infraestructura hospitalaria priorizadas, como los nuevos hospitales Santa Clara y Usme; el centro de salud del Centro Hospitalario San Juan de Dios; las nuevas torres de urgencias de los hospitales de Kennedy y Tunal; las ampliaciones de los hospitales Fray Bartolomé, La Victoria y Meissen (torre 1); así como los nuevos centros de salud de Pablo VI, Trinidad Galán y Danubio.