Pasadas las audiencias públicas que se realizaron en el marco de la socialización de la Región Metropolitana, en la plenaria del Concejo de Bogotá continuó el debate de control político en relación con este proyecto de integración, pues son varios los concejales que opusieron peros al hecho de que la capital colombiana le diga que sí.
Citadas por la bancada de Colombia Humana-UP-MAIS, ayer intervinieron, por parte de la Administración Distrital, la secretaria de Ambiente, Carolina Urrutia, y la secretaria de Hábitat, Nadya Rangel, quienes resolvieron dudas que se plantearon desde el pasado 21 de abril cuando arrancó este debate.
En su intervención, la secretaria de Ambiente se refirió sobre todo a cuál debe ser la autoridad ambiental óptima de la Región Metropolitana.
“Sin duda, como lo ha mencionado la alcaldesa, hay muchísimas oportunidades de mejora no solamente en el funcionamiento de la autoridad ambiental rural y urbana, sino en la forma en la que se administran y gestionan los recursos de las autoridades ambientales. En ese sentido, la propuesta que le hace la Administración Distrital al Concejo es que entremos a la región y trabajemos en mejorar a la CAR o a las autoridades ambientales regionales en general. El Gobierno Nacional se ha referido a la necesidad de hacer esta modificación e incluso de hacerle una reforma profunda a la Ley 99 para cambiar las corporaciones en general”, comenzó por explicar la secretaria de Ambiente.
Advirtió que “la experiencia de Bogotá con una autoridad ambiental urbana propia ha sido muy exitosa y así lo dicen los índices de la Contraloría y del Ministerio de Ambiente y hay muchas maneras de cortar el pastel de las jurisdicciones. ¿Qué buscaríamos si tocamos a la CAR? ¿Qué por ejemplo la Secretaría de Ambiente de Bogotá tuviera toda el área rural de Cundinamarca? Esas son conversaciones útiles, pero lo serán aún más cuando la capital entre a la Región”, indicó la secretaria, quien cerró su intervención diciendo que, en relación con la Estructura Ecológica Regional, “no requeriría en el momento actualización alguna”.
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Vivienda y recursos hídricos
Acto seguido hizo su presentación la secretaria de Hábitat, Nadya Rangel, quien se centró en responder dudas relacionadas con la forma en la que se manejarían en las regiones el desarrollo inmobiliario, el volteo de tierras, la seguridad hídrica, la economía circular y la pérdida de autoridad municipal.
“En los incipientes intentos de constituir algún tipo de integración regional ha faltado confianza y garantía de acuerdos y eso es lo que tenemos planteado como aporte: que tengamos el mismo nivel y estar sentados como uno más en la mesa. Apuntamos a que es indispensable coordinar instrumentos que permitan llegar a acuerdos de desarrollo territorial, porque no es lo mismo hacer proyectos inmobiliarios en Bogotá, que hacerlo en muchos municipios de la región en donde hay déficit de equipamientos, espacio público y cargas y obligaciones urbanísticas”, comenzó su intervención la secretaria Rangel.
Frente al déficit y la calidad de la vivienda (en toda la región, indicó), “lo que nosotros queremos lograr en el marco de la región es justamente llegar a acuerdos para que las cargas y los beneficios de los desarrolladores y los constructores sean equitativos y no sean un incentivo en los municipios en donde es menor y en donde efectivamente dejan de desarrollar la vivienda”, precisó.
En relación con los servicios públicos y el alcantarillado, la apuesta es a coordinar una gestión del recurso hídrico, que cada vez es más escaso. Bogotá no se autoabastece con el agua que produce, sino que lo hace con el agua de Chingaza. “Debemos garantizar, como región, instrumentos de protección a estos recursos y promover un esquema asociativo regional de la prestación de servicios públicos que mejore la escala. Ahí está la discusión alrededor del aseo, de la gestión de los residuos, del abastecimiento y del tratamiento del agua”.
Por último, respecto a los esquemas de las aguas residuales, la secretaria Rangel explicó que en la región hay 135 prestadores de este servicio, de los cuales hay 2 grandes, 24 medianos y 129 pequeños, muchos de ellos acueductos veredales. “Necesitamos reglas comunes para fortalecer técnicamente a los pequeños prestadores y esta es la tarea de que deberíamos pensar”.
En respuesta a la exposición del Distrito, Ati Quigua dijo que el modelo de asociatividad sacrifica la Estructura Ecológica Principal y sigue respondiendo a tendencias colonialistas de la cuales la región se debería desprender. Diego Laserna (Alianza Verde) se preguntó cómo se hará la valorización regional en el marco de la R&M.
“Esta es una figura nueva y nadie puede garantizar que vaya a funcionar bien. Es nueva. Podemos creer que va a funcionar bien o que va a funcionar mal y votaremos de acuerdo con esa convicción. Pero no podemos hacer un matrimonio que no tenga capacidad de divorcio y esa es la propuesta que nos están haciendo. Lo que proponen es que Bogotá no puede salirse de la R&M nunca”, expresó en su intervención el concejal Laserna.
La concejal Heidy Sánchez le dijo a la secretaria de Ambiente que este proyecto sí restringe la autonomía. “No le mienta a este Concejo. Así no exista municipio núcleo, Bogotá predomina sobre el resto de municipios de Cundinamarca. Los concejos municipales se tienen que someter a ese plan estratégico que define el Consejo Intergremial. ¿Cómo me va a decir usted que eso no quita autonomía regional? ¿Cómo me va a decir que eso no vulnera el principio de centralización consagrado en el Artículo 1 de la Constitución Política?”, precisó la concejal Sánchez, quien concluyó que su bancada no se está oponiendo porque sí, y no está haciendo “politiquería” alrededor de este proyecto.
La sesión se levantó a la una de la tarde.