Empresarios del sector de papelerías y útiles escolares afiliados a Fenalco Bogotá Cundinamarca manifestaron que el incremento del dólar, la inflación, la escasez a nivel mundial de materias prima, sobrecostos en transporte y presiones sobre el entorno logístico han impactado de manera directa la fabricación, distribución y comercialización de los útiles escolares.
Según el Comité del Sector de Papelerías, “los costos para nuestra industria se han elevado entre un 35 % y un 43 % frente a la temporada escolar de hace un año; no obstante, el consumidor final ve reflejado un incremento entre 15 % y el 18 %, coherente con la inflación que estamos viviendo”.
Frente a este panorama un padre de familia en Bogotá puede invertir en promedio $350.000 para la compra de útiles escolares, que no incluyen los textos o libros; es de aclarar que este valor varía dependiendo de la cantidad de productos, marca, lugar donde se compre, y del curso, para preescolar podría estar alrededor de $360.000, para primaria $222.000 y para bachillerato un promedio de $412.000.
Llamado
Fenalco Bogotá Cundinamarca hizo un llamado a los padres de familia para comprar marcas reconocidas en lugares de confianza. Juan Esteban Orrego, director del gremio, asegura que “se debe desconfiar de los útiles escolares que están con un precio muy por debajo del promedio, y que por lo general se venden en la calle, pues en muchos casos terminan siendo productos falsificados, de contrabando y fabricados con materiales de dudosa procedencia”.
Los útiles escolares que más se falsifican son lápices, colores, bolígrafos, marcadores, seguidos de cuadernos y carpetas plásticas. Además, esta práctica representa pérdidas de hasta un 25 % para los papeleros legales y una disminución de hasta 80 % en el rendimiento de los productos.
El líder gremial agregó que “son productos que no tienen un control mínimo de calidad, así que los ciudadanos son engañados al comprar un lápiz que esperan sea útil, pero en realidad viene con la mina quebrada, que se desmorona o que solo viene a la mitad; incluso se han detectado útiles escolares contaminados con plomo, o con niveles altos de ftalatos, un producto químico y plastificante que en países como Estados Unidos fue prohibido para la fabricación de artículos para bebés y niños”.
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Lo que no pueden pedir
El Ministerio de Educación emitió la Resolución 20310 de 2022, en la que se establecen los útiles escolares que las instituciones de educación básica pueden solicitar.
De acuerdo con la ley, las instituciones educativas del país no pueden exigir proveedores o marcas específicas de elementos escolares.
Asimismo, en caso de necesitar materiales para la administración o el aseo de las instalaciones, como papel higiénico, toallas y desinfectante, entre otros, se deben cobrar dentro de los valores de la matrícula y la pensión, y no deben figurar en la lista de útiles escolares.
El Ministerio de Educación Nacional explicó que a los y las estudiantes solo se les puede exigir un uniforme para uso diario y otro para actividades de educación física, recreación y deporte. De igual manera, el no portar el uniforme por dificultades económicas no será causal para negar el cupo al estudiante o impedirle la entrada al establecimiento educativo.
Otra de las aclaraciones de Mineducación en esta resolución es que a los padres de familia o acudientes no les podrán exigir la totalidad de los útiles escolares al inicio del año, según la ley estos pueden ser adquiridos en la medida en que sean requeridos para el desarrollo de las actividades escolares.
¿Cómo notificar posibles irregularidades?
Si al momento de recibir la lista de útiles escolares para el 2023 percibe alguna irregularidad, el padre de familia o acudiente del estudiante debe comunicarse con la institución educativa para resolver las dudas y los cuestionamientos que surjan al respecto.
Si el colegio no da respuesta, los padres de familia o acudientes pueden interponer la denuncia ante el Ministerio de Educación, las alcaldías y las secretarías de Educación.