Pese a que el clamor general de la sociedad educativa, los padres de familia y los estudiantes es la de regresar a las aulas y dejar atrás la alternancia de la virtualidad con la presencialidad, que el año pasado se configuró bajo el modelo GPS (gradual, progresivo y seguro), todo está sujeto a la situación epidemiológica que, para el caso específico de Bogotá, no pinta nada bien.
La Secretaría de Educación, en una carta a la comunidad educativa, indicó que los colegios de Calendario B que están por proseguir sus clases en las localidades que entraron en cuarentena “no podrán reanudar el servicio de manera presencial. Podrán hacerlo de manera no presencial”; esto probablemente también aplicará para los colegios de las localidades que entrarán en cuarentena.
Adicionalmente, frente a las últimas medidas decretadas los gobiernos nacional y distrital es probable que una reapertura GPS para las instituciones habilitadas sea reconsiderada, pues ellas también estarán sujetas a las variaciones en las condiciones epidemiológicas que, tras los anuncios de ayer, pintan un panorama muy oscuro.
Y considerando que las proyecciones refieren que la nueva variación del Covid-19 está aumentando de manera acelerada el número de los contagios, es probable que la alternancia en la capital se desdibuje y por lo menos en el primer trimestre del año la educación sea 100% virtual. Esta situación tiene profundas implicaciones para el sector y sobre todo para las 1.139 instituciones públicas y privadas habilitadas para funcionar.
Si bien para algunos no fue sorpresa que la Secretaría de Salud les pidiera a los colegios de Usaquén, Suba y Engativá (240 instituciones privadas en total) comenzar el año de manera eminentemente virtual, para otros estos 15 días de cuarentena terminarán de minar la confianza que ya se había construido con los padres de familia y ralentizará la anhelada meta de que los colegios abran de manera presencial.
Proyecciones 2021
El director de la Mesa Nacional de Educación Privada, Fernando Vera, para quien todo el año seguirá siendo semipresencial con momentos de plena virtualidad, le dijo a EL NUEVO SIGLO que él ve muy difícil que en este año se logré una presencialidad al 100%, pero sí cree que podría incrementarse.
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“El plan de alternancia funciona. Lo que va a terminar pasando es que, en la medida en la que vayan mejorando las cifras epidemiológicas y sobre todo la velocidad del contagio, se va a ir ampliando el tema de alternancia. Por ejemplo, en este momento la capacidad máxima de ocupación de alumnos en los colegios del distrito es del 35%. Yo lo que creo es que en un modelo ideal, entre comillas, porque seguimos en emergencia. Lo ideal podría ser llegar al 50% de los estudiantes en alternancia y 50% en presencialidad. Eso es lo que visualizo que podría pasar a corto y mediano plazo”, sostuvo.
Adicionalmente, Vera indicó precisó que “tal vez hacia final de año sea posible que hagamos lo que hicieron los colegios de Calendario B a finales del 2020 y tengamos la posibilidad de arrancar con un piloto de presencialidad total. Pero tristemente no creo que este año volamos a ese esquema”, añadió.
Por último, Vera aclaró que el último llamado de la Secretaría de Educación a la plena virtualidad en las zonas en cuarentena no fue sorpresivo y estaba “de una u otra manera prevista”, así como el de mantener la alternancia virtualidad-presencialidad este año.
“Todos los colegios diseñamos el esquema de alternancia. Por ejemplo, los colegios de Calendario B que arrancaron en agosto y septiembre pasado tienen claro que irían en alternancia hasta por lo menos el 30 de junio de este año. Y los colegios de Calendario A, siguiendo un poco el modelo de los colegios públicos, que el año pasado estuvieron prácticamente en virtualidad al 100%, pues para ellos apenas va a comenzar la alternancia”, sostuvo.
Una mala decisión
Por el contrario, de acuerdo con el rector del Colegio Hispanoamericano Conde Ansúrez, Gabriel Gil, la solicitud de arrancar el año 100% virtual es “terrible”.
“En este momento ya nos dijeron que los colegios Calendario B ya no van a iniciar en el GPS, sino que tienen que iniciar virtual. Eso es terrible para todos, porque el nivel de confianza que habíamos ganado con las familias y todas las implementaciones de las medidas de bioseguridad se derrumbó”, dijo a este Diario el rector Gil.
Adicionalmente, el docente indicó que Bogotá debe abrir los colegios cuanto antes para frenar la deserción, que en las instituciones privadas fue muy alta (sobre todo por temas financieros). Y lo que es aún más importante: por la salud mental y el desarrollo sobre todo de los más pequeños.
“Necesitamos volver al colegio porque no es lo mismo. Así se hayan hecho muchos esfuerzos en materia de virtualidad, se hayan ajustado los currículos para la misma y los profesores ya manejen todas las estrategias de aprendizaje a nivel virtual, los niños en casa no tienen socialización con otros niños y han perdido autonomía. Han perdido procesos de aprendizaje y hábitos de estudio que difícilmente se podrán recuperar, y eso sin contar con el tema de salud mental”, añadió Gil.
Un problema esencial
Asimismo, el gran problema que ha habido con la presencialidad es que los contagios al interior de las familias son muy comunes y en la medida en la que los adultos no se cuiden, los niños estarán supeditados a guardar aislamiento, así no estén contagiados, lo que les impedirá regresar cuanto antes al colegio.
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“Lo que nos ha enseñado la experiencia de los últimos meses, es que es muy fácil que haya contagios al interior de las familias y hay que aislar a los niños. En nuestro colegio pusimos 100% de presencialidad para los chiquitos, para preescolar que son los que más lo necesitan. Y a pesar de eso los tuvimos que aislar por los casos de contagios en sus respectivas casas. Eso es lo que termina sucediendo en la práctica. Por eso el llamado siempre será al autocuidado”, señaló el director Vera.
A este respecto, una madre de dos hijos de 10 y 6 años, consultada por este Medio, refirió que este primer llamado a la virtualidad genera preocupación, “pues a comienzos del año pasado nos arreglamos para que la educación de nuestros hijos fuera 100% virtual. Más adelante tuvimos un respiro los días que los niños fueron al colegio y organizamos las agendas de acuerdo a eso, pero ahora no sabemos si estas medidas se pondrán y quitarán aleatoriamente. Así es más difícil coordinarnos con nuestros trabajos”, indicó.