| El Nuevo Siglo
Claudia López presidió una junta con el Metro el lunes, pero hasta ayer en horas de la tarde aclaró que el Gobierno no está solicitando modificaciones al contrato de la primera línea.
Twitter Claudia López
Viernes, 28 de Octubre de 2022
Redacción Nacional

Desde que llegó al país el vagón-maqueta de la primera línea del Metro de Bogotá a Puerto Colombia, se revivió la discusión de si este primer trazado debería ser elevado, que es como se está construyendo, dentro de la visión del exalcalde Enrique Peñalosa, o subterráneo, que como es bien sabido fue el modelo que trató de impulsar el presidente Gustavo Petro cuando fue alcalde de Bogotá.

En lo corrido de la semana, desde el Concejo de Bogotá se levantaron voces advirtiendo que la primera línea estaba en riesgo y durante las últimas horas comenzó a circular el rumor de que el presidente Petro se había reunido con el consorcio chino conformado por China Harbour Engineering y Xi’An Metro, para solicitar que revisaran el trazado y dejaran algunos tramos subterráneos.

Este rumor, que tuvo que ser desmentido por el propio ministro de Transporte, Guillermo Reyes, hace dos días, ayer también fue desvirtuado en horas de la tarde por la alcaldesa Claudia López, quien indirectamente dijo que este tipo de comentarios lo único que hace es desestabilizar aún más la tasa de cambio.

“Presidí la Junta de la Empresa Metro de Bogotá este lunes y le pregunté expresamente a los tres delegados del Gobierno nacional si estaban solicitando una modificación del contrato de la primera línea del Metro y me dijeron que no, lo cual coincide con la aclaración pública del Ministerio de Transporte”, indicó ayer en horas de la tarde la mandataria distrital.

Acto seguido la alcaldesa, quien lleva tres años tratando de dejar amarrada la consolidación de la segunda línea del Metro hasta Suba y Engativá, le agradeció a la cartera de transporte “haber dado claridad respecto a los contratos del Metro de Bogotá. “Lo único que haría falta para desestabilizar aún más la tasa de cambio y la economía sería sugerir que se van a deshonrar los contratos con la banca y concesionarios”, precisó la mandataria distrital.

Por último, recordó que los proyectos del Metro, de infraestructura y de movilidad que está ejecutando la Alcaldía Mayor de Bogotá en forma conjunta con el Gobierno nacional y con Bogotá Región, es la mayor inversión pública del país, la de mejor impacto en crecimiento y generación de empleo, “y por lo tanto es la mejor señal de estabilidad y confianza que debemos mantener”, concluyó.



Llamado de atención

Ahora, si bien es cierto que el Ministerio de Transporte aclaró que desde el Gobierno nacional no se están moviendo las fichas ni se están adelantando acciones concretas para darle revisión a la obra de infraestructura urbana más grande que ha habido en la historia del país, y que implicaría retrasos e incluso su suspensión, también lo es que el ministro ya dejó claro que no es un proyecto que apruebe.

Acciones concretas no ha habido, pero intenciones sí hay. La semana pasada, en el Congreso de Autoridades de Tránsito que se adelantó en la ciudad de Cartagena, afirmó que lo que se hizo a este respecto fue “solicitar que se estudie la posibilidad de que una parte del trazado de la Avenida Caracas sea subterránea por el impacto ambiental y urbanístico (…) no como una orden; simple y llanamente porque no queremos que en un futuro se diga que nadie revisó el impacto que tendría esa parte”, precisó hace unos días el ministro, quien añadió que el Metro era una profunda preocupación para el presidente, y hay temores en el Concejo de Bogotá a este respecto.

Ante este hecho, varios concejales despertaron las alarmas. Tal fue el caso de la cabildante de la Alianza Verde Lucía Bastidas, quien le dijo hace dos días a EL NUEVO SIGLO que “el ministro ya fue claro al advertir que quiere que un tramo de la primera línea sea subterráneo. Eso sería un conejazo para los bogotanos y retrasaría una obra que ya marcha. Lo que le pido al ministro es que se entere bien, que se concentre en la segunda línea y que no haga cambios de última hora a la primera línea. La idea le debió salir sin entender el tema y ya hemos visto que es bastante flojo en los temas de movilidad”, indicó la concejal y una de las más férreas defensoras de esta obra.