EU: Polarización política comienza por sus instituciones | El Nuevo Siglo
Joe Biden se ve a sí mismo como un constructor de puentes y ha prometido reconciliar el país, a partir del 20 de enero deberá demostrarlo.
AFP
Jueves, 7 de Enero de 2021
Redacción internacional

Cuando Joe Biden asuma la presidencia, este 20 de enero, liderará una nación profundamente dividida que enfrenta desafíos históricos como la lucha contra la pandemia del covid-19 y la reactivación económica, otro de los mayores impactos que ha producido.



A este respecto Ian Shapiro, profesor de Ciencias Políticas de la universidad de Yale sostiene que la transferencia del poder político a las bases ha erosionado la confianza en los políticos, los partidos y las instituciones democráticas, culminando en el auge de la política populista y divisoria en los Estados Unidos y en el resto del mundo.

Shapiro asegura que aunque muchos critican al presidente Donal Trump por el daño que ha infligido a las instituciones políticas, no consideran que son estas mismas instituciones las que han llevado a las prácticas políticas actuales. Y agrega que “la principal debilidad es que Estados Unidos tiene partidos políticos muy débiles. Son débiles porque están sujetos al control de votantes no representativos y de quienes los financian”.

Un país partido en dos

Aunque antes de las elecciones del pasado 3 de noviembre muchos medios auguraban una aplastante victoria de Biden a la presidencia, la realidad arrojó una votación sumamente apretada en la que el demócrata se impuso por tan solo el 4.47% sobre el presidente Trump y en algunos estados clave la diferencia fue de apenas unos cuantos miles de votos.

Tal es el caso de Georgia, en donde la diferencia a favor de Biden fue de tan sólo 12.000 votos, Wisconsin menos de 20.000, Arizona, 23.000 y Pennsylvania donde Trump perdió por no más de 81.000 sufragios.

Esta misma paridad se vio reflejada en la representación en el Senado en donde, como es sabido, esta semana el partido del mandatario electo consiguió sus dos últimas curules y logró un total de 50 escaños, los mismos del partido republicano.



Aunque esta situación le permitirá a la nueva administración controlar, en la práctica, las decisiones e iniciativas que allí se tramiten, considerando que la futura presidenta de la corporación, la vicepresidenta electa Kamala Harris tendrá el voto para resolver los empates e inclinará la balanza a favor de los demócratas, refleja una profunda división social que se podrá ver en manifestaciones como las del miércoles en Washington.

Una situación similar ocurrió en la Cámara de representantes en donde, aunque los demócratas tienen una mayoría un poco más holgada, 222 contra los 211 de los republicanos, sigue siendo muy pareja sobre todo considerando que antes de las elecciones esta diferencia era mucho mayor y se redujo en esta elección.

En concreto, el partido demócrata perdió 10 escaños,  que pasaron a manos republicanos e hizo la mayoría muy ajustada.

Manifestaciones

La polarización se vio evidenciada el miércoles cuando, manifestantes a favor del presidente Trump, retiraron las vallas que rodean el Capitolio e ingresaron al edificio, en plena sesión conjunta de ambas cámaras del Congreso para certificar la victoria de Biden.

Como es sabido la irrupción provocó enfrentamientos con la policía que hizo uso de gas pimienta y gases lacrimógenos para intentar dispersar a la multitud, lo que llevó a la supresión de la sesión que fue instalada nuevamente horas después y culminó el trámite de certificación en el que se desestimaron las objeciones para no certificar los votos electorales de Arizona y Pensilvania por acusaciones de fraude.



Cuatro personas que participaron en la asonada al edificio murieron, en circunstancias que son investigadas por las autoridades.

Tras los hechos, más de 50 personas fueron detenidas y el fiscal general en funciones, Jeffrey Rosen, anticipó que enfrentarán cargos por delitos federales.

Vale anotar que, aunque el presidente electo tildó a los manifestantes de "terroristas domésticos" e "insurrectos", dos de cada tres votantes republicanos no consideran "una amenaza para la democracia" los hechos, hasta el punto de que casi la mitad respaldan abiertamente esta acción sin precedentes en la historia reciente norteamericana.

El hecho de que entre los republicanos un 45% respaldara "por completo o de alguna manera" la incursión refleja la crispación reinante y la polarización en el 56% que está convencido de que hubo fraude.

Tensiones siguen siendo altas

Así las cosas, la polarización política es profunda en Estados Unidos. Si bien la división es inconfundible en los estados con elecciones cerradas, como los mencionados más arriba, también es evidente en estados como Illinois, un bastión demócrata en donde se ve una marcada diferencia entre el voto en Chicago, los suburbios y el resto del estado.



"Creo que habla de cuán fuerte es el partidismo como identidad social para las personas", dijo Laurel Harbridge-Yong, profesora de ciencias políticas en la Universidad Northwestern, cuya investigación se centra en el conflicto partidista y la falta de acuerdo bipartidista en la política estadounidense. “Independientemente del manejo de Trump de la pandemia, independientemente de las consecuencias para la economía durante los últimos nueve meses, realmente el partidismo en términos del voto de la gente en las elecciones se parecía mucho a lo que hubiéramos pensado que sería si las elecciones se hubieran celebrado antes de la comenzó la pandemia”, dijo.

Los resultados de las elecciones generales muestran que el partidismo continúa dominando el panorama político, dijo, y señaló que el país está viendo niveles similares de partidismo en el Congreso como lo hizo en el período posterior a la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial.

La polarización ha seguido aumentando desde la década de 1950, cuando comenzaron las encuestas, dijo Harbridge-Yong.

"En lo que realmente vemos el crecimiento es en este tipo de efecto de polarización social, cuando la gente realmente odia al lado opuesto, entonces se trata de cómo se sienten hacia los del grupo externo en lugar de hacia el grupo interno", agregó.

La división en estados como Illinois y en todo el país tiene más matices que el azul o el rojo, dijo Purvi Patel, directora de participación cívica y del campus en el Instituto de Política de la Universidad de Chicago.

Al respecto afirmó que “en el estado de Illinois es un tema recurrente que la gente no siente que sus intereses están en consonancia con los que están en Chicago”, dijo Patel. "No encuentran puntos en común con las vidas y experiencias vividas con los habitantes de Chicago".



La raza también influye en la polarización, dijo Patel. Durante el verano, los disturbios civiles y las conversaciones en torno a la policía y el movimiento Black Lives Matter demostraron ser divisivas.

"La raza es un factor enorme", aseguró y agregó que “algo que está fuera de la afiliación a un partido político es pensar en cómo la polarización es moldeada por fuerzas estructurales, ya sea la educación, la raza o el estatus socioeconómico. Sabemos que algunos de esos factores dan forma a la información que obtenemos y con quién nos relacionamos. Cuando las conversaciones sobre la polarización se detienen solo en la afiliación a un partido, el análisis es incompleto porque las fuerzas como la raza moldean y animan todos los aspectos de nuestra vida cotidiana, independientemente de la identidad racial que tengas" dijo.

En este contexto,  a partir del próximo 20 de enero, Biden deberá lidiar con la pandemia que no da tregua, la aguda crisis económica y una polarización de la que no se tienen precedentes recientes, para lograr, como ha prometido, establecer puentes y gobernar para todos los ciudadanos.