Estados Unidos abrió este domigno una representación en el Sáhara Occidental, la última de las excolonias africanas sin estatuto resuelto, reivindicada por Marruecos y los independentistas del Frente Polisario, anunciaron fuentes diplomáticas.
La representación se instaló en Dajla, puerto de pesca en el sur del Sáhara Occidental, destinado a convertirse en un "centro marítimo regional" que suministre a África y las islas Canarias, gracias a un proyecto lanzado por Rabat.
La iniciativa, organizada en los últimos días del mandato del presidente estadounidense Donald Trump, va en contra de la posición de Naciones Unidas, que considera el Sáhara Occidental como un territorio autónomo a la espera de su estatuto definitivo.
El secretario de Estado adjunto para Oriente Medio y el Norte de África, David Schenker, que inició el sábado una "visita histórica" al Sáhara Occidental, aterrizando en El Aaiún, la capital regional, presidió el acto.
Este simbólico gesto diplomático deriva del acuerdo a tres bandas firmado el 22 de diciembre entre estadounidenses, israelíes y marroquíes, para la normalización diplomática entre Marruecos e Israel, con el reconocimiento de Washington de la soberanía de Rabat sobre el Sáhara Occidental.
Y tiene lugar cuando las negociaciones políticas de la ONU sobre este territorio desértico, en el norte de Mauritania, están estancadas desde hace décadas.
Marruecos, que controla alrededor de dos tercios de este territorio, quiere una "autonomía bajo control". El Frente Polisario, apoyado por la vecina Argelia, milita por la independencia y reclama un referéndum de autodeterminación, previsto por la ONU.
Mientras Trump está a punto de dejar la Casa Blanca, sus equipos han acelerado las disposiciones del acuerdo, convirtiendo a Marruecos en el cuarto país en normalizar las relaciones con Israel, después de Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Sudán, al tiempo que legitima su presencia en Sáhara Occidental.
"Reconociendo la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, el presidente Trump rechazó los statu quo fallidos que no beneficiaban a nadie, y en su lugar, encarriló una solución duradera y aceptable mutuamente", dijo el consejero y yerno de Trump, Jared Kushner, a bordo del primer vuelo comercial entre Tel Aviv y Rabat.
El acuerdo prevé la apertura de un "consulado" estadounidense en Dajla e incluye una inversión de 3.000 millones de dólares, desbloqueada por el Banco estadounidense de Desarrollo para "el apoyo financiero y técnico de proyectos de inversiones privadas" en Marruecos y África subsahariana.
El Frente Polisario rompió a mediados de noviembre un alto el fuego firmado en 1991, después de que Marruecos desplegara sus tropas en una zona desmilitarizada en la frontera con Mauritania.
El presidente estadounidense electo Joe Biden todavía no se ha pronunciado sobre la cuestión del Sáhara Occidental. /