Reino Unido, Alemania e Italia incrementaron o prolongaron drásticamente desde este martes sus restricciones ante una pandemia que no cede y que hace temer un reconfinamiento total en varios países de Europa, donde las autoridades son criticadas también por la lentitud en las campañas de vacunación.
"A partir de hoy (martes), deben quedarse en casa, con contadas excepciones", indicó el gobierno británico, horas después de que el primer ministro Boris Johnson anunciara el reconfinamiento de los 56 millones de habitantes de Inglaterra.
El objetivo es, según el jefe de gobierno, retomar "el control de la nueva cepa" del coronavirus que agrava la situación desde finales de año y ha provocado en estos días unos 50.000 contagios diarios. A diferencia del segundo confinamiento, Johnson optó también por cerrar todas las escuelas.
En Escocia, el gobierno semiautónimo impuso el confinamiento total desde ayer e Irlanda del Norte y Gales ya habían instaurado importantes restricciones antes de Navidad.
Según el ministro británico Michael Gove, encargado de coordinar la acción gubernamental, el confinamiento estará vigente hasta marzo.
En este contexto de urgencia y a diferencia de lo que sucede en otros países europeos, la campaña de inmunización va a toda velocidad en el Reino Unido, donde el lunes ya comenzó la distribución de la vacuna del laboratorio británico AstraZeneca y la universidad de Oxford.
Las autoridades encargaron 100 millones de dosis de esta vacuna, menos costosa y más fácil de almacenar que la de Pfizer y BioNTech que ya fue administrada a más de un millón de británicos desde principios de diciembre.
La situación que vive hoy el Reino Unido no es única. Otros países de Europa, la zona del mundo más golpeada por esta pandemia con más de 589.000 fallecidos y 27,3 millones de casos, temen que los rebrotes obliguen a endurecer las medidas.
Italia, que suma más de 75.600 muertos, decidió prolongar sus restricciones y atrasar la reapertura de las escuelas de secundaria.
En Alemania, el gobierno prevé anunciar en las próximas horas el mantenimiento de las restricciones, probablemente hasta el 31 de enero, y ampliarlas con el cierre de escuelas.
El 30 de diciembre el país superó por primera vez los 1.000 fallecidos diarios por covid-19 y unos 1,775 millones de contagios han sido registrados desde el inicio de la pandemia.
Al contrario que en primavera, la gestión de la segunda ola suscita ahora críticas en Alemania. El diario Bild acusa al gobierno de haber contado "demasiado" con la Unión Europea (UE) para el suministro de vacunas y de haber privilegiado solo el fármaco de Pfizer, cuya primera dosis ya fue inyectada a más de 264.000 personas.
En Francia, donde hasta el 1 de enero solo 516 personas habían recibido la vacuna de Pfizer, el gobierno, acorralado por las críticas, prometió ayer acelerar la campaña de vacunación.
Por su parte, el Kremlin anunció que el presidente ruso Vladimir Putin había hablado con la canciller alemana Angela Merkel de una posible "producción conjunta de vacunas" contra el virus.
Respetar plazos de la vacuna
En todo el mundo, la pandemia ha provocado más de 1,85 millones de muertos y 85,6 millones de contagios. La vacunación es la gran esperanza de frenar estos siniestros balances, pero algunos países, ante la cantidad limitada de dosis existentes, dieron a entender que dejarían pasar un plazo más largo del recomendado entre las dos inyecciones necesarias con el fin de inmunizar a un mayor número de personas.
Una estrategia que ha hecho que el laboratorio Pfizer, recordara que se deben respetar los plazos para garantizar su máxima eficacia, es decir, 21 días entre la primera y la segunda inyección.
Al otro lado del Atlántico, México se convirtió el lunes en el cuarto país del mundo en autorizar la vacuna AstraZeneca/Oxford, después del Reino Unido, Argentina e India. /Redacción internacional con AFP