Disfrazados de esqueletos y haciendo rodar tenebrosas carretas, jóvenes salvadoreños rinden tributo a la muerte con el bullicioso y tradicional desfile de La Calabiuza (calavera) en el día de Todos los Santos en Tonacatepeque, un pueblo rodeado de violentas pandillas, 25 km al norte de San Salvador.
Bajo una rigurosa vigilancia de efectivos del ejército y de la Policía y venciendo el encierro impuesto por la confrontación de las pandillas, los jóvenes salieron a las calles para dar paso al evento que la noche del domingo y la madrugada de este lunes hizo olvidar la violencia en la zona.
La colorida actividad se inició al anochecer a un costado del cementerio, ubicado en el oeste del pueblo, donde vestidos con ajustadas licras los jóvenes se pintaron de blanco, negro o rojizo, simulando ser esqueletos.
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