| El Nuevo Siglo
Martes, 23 de Julio de 2013

Por $ 1 billón

 

Al presidente Santos no le cuadra para nada que cada gremio o sector de la producción, le plantee el desafío de un nuevo paro o bloqueo, a no ser que haya plata de por medio. La amenaza del billón de pesos, que es más o menos lo que le cuesta al país cada bloqueo de nuestra principal infraestructura. Santos no negociará bajo presión. Nada hará que el ejecutivo acceda a exigencias de sectores involucrados si éstos insisten en rebelión y desórdenes.

El ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, seguirá atento a escuchar, pero no dará nada en medio de bloqueos o nuevas rebeliones, las que sin duda, tienen alto componente político y preelectoral. Más allá de que haya caficultores molestos porque según dicen no les llega parte de su protección de ingreso cafetero, lo cierto es que el gerente de esa organización, Luis Genaro Muñoz, ha puesto la cara para que todo productor que se sienta inconforme sea escuchado y atendido personalmente. Al zar del café le han dado palo. Sin embargo, es justo renocerle su valor, entereza y decisión para capotear la crisis y mirar de frente a 550 mil familias cafeteras. Si se va como algunos pretenden, ¿quién seguirá después? ¿Seguirán tras el trono del Minagricultura? Raro que los comités departamentales de cafeteros no estén alineados en torno de la institucionalidad, soporte de industria cafetera nacional, promovida con participación y democracia por Muñoz.

Jorge Cárdenas Gutiérrez, exgerente de la Federación de Cafeteros, dijo a este cronista que el manejo del mercado cafetero nacional y global es difícil por la coyuntura de precios y la escasez mundial del grano. Anota que el libre comercio cafetero no es fácil hoy para países productores. La demanda crece al tiempo que las cosechas son inferiores y se carece de instituciones cafeteras sólidas y defensoras del ingreso como la que sigue teniendo Colombia.

Los cafeteros deberían tener en cuenta tesis de Cárdenas. Si hay un país en el mundo que posterior al derrumbe del acuerdo internacional cafetero en julio de 1989, mantuvo y fortaleció la institucionalidad y la civilización cafetera, es Colombia. Reconocer que el actual gerente de Federacafé le imprimió dinámica al modelo en los momentos más complicados por la caída de cotizaciones, merma en la producción, agotamiento de inventarios, revaluación, y daños climáticos sobre las plantaciones.

Peligroso contagio de paros y bloqueos. Paralizar producción a cambio de $ 1 billón, es un engendro que parece reproducirse en ambición de algunos frentes de la producción. Colombia no puede seguir financiando el síndrome de paros, virus que infecta al vecino y lo hace resistente para exigir altas dosis de subsidios, asistencialismo o paternalismo estatal.