Demanda Ilegítima
Nuevamente las Farc manosean el proceso de paz, toman por tontos al Gobierno y a la sociedad, y terminan publicando unas demandas que más parecen una carta al Niño Dios que un pliego sensato de peticiones lógicas y posibles dentro del marco de la negociación de paz.
Sorprende que pidan “sillas” asignadas a dedo. Demostrando que sus líderes tienen claro que están lejos de tener un apoyo popular y que, por el contrario, temen del castigo moral que la sociedad civil les impondría en un eventual proceso de elección popular.
Uno podría decir que Colombia es un país que ha “convivido” con los ilegales en la política (narcos y paras), pero utilizar esta tesis para legitimar la cínica petición de esa narco-guerrilla implicaría no sólo tirar por la basura los esfuerzos que la sociedad ha realizado para juzgar los delincuentes que han permeado la instituciones, también sería legitimar la maldad como el atajo de llegada al poder institucional.
Asimismo, si las Farc quieren sillas para legislar, deberían entender que volver a la vida civil implica regirse por la Constitución Nacional, como cualquier ciudadano del común, y que eso implica inhabilidades legales para todos esos actores que han sido juzgados por crímenes de lesa humanidad. No se trata de cerrar las puertas a la participación política dentro de una eventual desmovilización, se trata de hacer sacrificios conjuntos en los que tanto la sociedad como los narco-guerrilleros cedan. No pueden pretender imponer sus caprichos y esperar que la sociedad se haga la de la vista gorda mientras que ellos disfrutan ordeñando al Estado.
Me pregunto si lumbreras como Iván Márquez estarían dispuestos a aceptar que al cabo de unos meses su compañero de silla hubiera llegado sin pasar por el escrutinio popular, y fuera un paramilitar con un prontuario criminal enfocado en acabar de forma sistemática con la izquierda colombiana.
En mi opinión el proceso de paz perdió su norte y las Farc nuevamente están llevando al Gobierno a un punto de no retorno, sus peticiones no sólo demuestran que ya reconocen que la sociedad colombiana no los apoya, también su incapacidad intelectual y lo ligero de su pensamiento.
Incapaces de ver más allá de su propio beneficio, las Farc piden abrir una puerta para legitimar el conflicto actual y el futuro, piden un espacio en el que no sólo ellas serían beneficiadas. Piden remplazar nuestra democracia por un sistema de curules en el que lo importante es tener las manos untadas de sangre y no la cabeza llena de ideas.
Esas Farc anacrónicas, ignorantes y cínicas, son las mismas que se encargaron de acabar con la que posiblemente sea la última posibilidad que la sociedad colombiana les vuelva a brindar.
@barrerajavier