JUAN ÁLVARO CASTELLANOS | El Nuevo Siglo
Jueves, 5 de Septiembre de 2013

Decir y hacer

 

El anunciado Gran Pacto en favor de la agricultura y la minería se convirtió en otro reto del Gobierno nacional frente al país, alrededor de una de las plataformas más sensibles en la vida económica y social de toda la historia colombiana. El agro reclama el lugar que le corresponde con su potencial de 4 millones de hectáreas productivas  y más 12 millones de personas, dedicadas con esfuerzo y sin protección, a cultivar auténticos valores de la reserva más olvidada de la Nación. Equivale a un país dentro del país.

El desfile de candidatos a Presidencia, cuerpos colegiados, gobernaciones y alcaldías, durante muchos años, ha sumado una cadena de promesas. Son  semillas que luego se multiplicaron por cuenta de la corrupción, el desgreño y el falso trato social con el agricultor. Siempre se esgrimen disculpas atribuidas a condiciones climáticas, altos costos y riesgos en inversión por fenómenos naturales. Lo cual, no es muy cierto, frente a la innovación tecnológica de hoy, en producción y preservación de bases alimentarias, desarrolladas en el mundo y aplicadas por  latinoamericanos con menos agricultura que Colombia. Todo está  debatido, analizado y saturado de verdades, mentiras,  intereses, afán de poder y monopolio de negocios, alrededor de precios y contrabando. Esa sombra se extendió en silencio a la minería, protagonista de una puja  nacional y extranjera.  

Frente al Gran Pacto, los gremios juegan carta fundamental. No podrán seguir amarrados a intereses partidistas en el Congreso y despachos oficiales, para lograr reconocimientos y financiación para sus respectivos renglones de afiliados. Muchas veces caen en prácticas cercanas a la corrupción, por excesivo lobby en Cámara y Senado, con efectos que cruzan el Ministerio de Agricultura. La misión de los gremios del agro, debe ser investigación, planeación, desarrollo, producción y fomento comercial. En agricultura se refleja la necesidad de cambios de fondo, en la estructura económica. Cambios que no llegarán pronto, porque Colombia, sonríe por una ventana a EE.UU., por la otra a Europa y en la puerta, a la Alianza del Pacifico.

La decisión de Gobierno se espera pase de los acuerdos a una definitiva  política estatal para el agro, sin miedo y con equilibrio  frente a los TLC, fortalecimiento del Banco Agrario y replanteamiento en sus operaciones y servicios. Así también aguardan minería y combustibles, junto a organizaciones indígenas.

Llegó la hora para decir y hacer. Con el agro a la cabeza se espera el comienzo de la reconstrucción de la economía, una prioridad con respaldo constitucional para todos. 

Todavía no hay comentarios Sé el primero en opinar sobre esta noticia.

Comparte tu opinión

Inicia sesión o crea tu cuenta para comentar esta noticia.