Ferrocarril de Oriente…
Son frecuentes las críticas sobre las limitaciones de nuestra estructura vial para exportar productos agrícolas y mercancías elaboradas de nuestra industria, en condiciones de poder competir, especialmente dentro del marco de los TLC negociados con EE.UU. y otras naciones. En Colombia, no nos preparamos adecuadamente para asumir los retos y exigencias que impone la globalización. Vaya si uno se duele de que no hayamos sido previsivos para permitirnos ser más optimistas, a corto plazo.
Con todo, esa realidad dolorosa no nos debe agobiar hasta el punto de declarar muertas las esperanzas de ver a un país mejor comunicado que el de hoy. De esta necesidad, ya existe conciencia plena y, por los planes que ha hecho trascender nuestra Ministra de Transporte, podemos confiar en que se duplicará la capacidad vial, en una década. ¿Pero solamente en cuanto a carreteras troncales, secundarias y terciarias? Porque no hemos visto figurar, entre las prioritarias, las de los ferrocarriles, medio de transporte que por muchas razones podría considerarse como la mejor alternativa para servir los intereses económicos del país. Sí. Hay profesionales respetables que piensan que “por ahí es la cosa”. En este sentido tuvimos la oportunidad de leer un interesante documento elaborado por el ingeniero industrial Iván Mejía Jaramillo, relacionado con la propuesta de construir un ferrocarril que parta de Tumaco, en el Pacífico y que termine en Puerto Bolívar, en el Atlántico (La Guajira). “El trazado lo he hecho (dice el ingeniero Mejía) buscando un terreno plano y tratando que en el Llano no se aleje más de 110 kilómetros de la base de la Cordillera Oriental, con el fin de lograr una cierta densidad de población a lo largo de esa franja y evitar la zona amazónica del suroriente del país. Para salir de los Llanos he escogido a Bucaramanga, para empatar con la línea férrea que va para el puerto de Santa Marta y las que desde esa misma línea están proyectadas hacia Tibú y Dibulla”.
Resumir en 480 palabras una iniciativa tan importante es imposible. Pero nos satisface divulgarla, así sea en forma somera. El autor la justifica, con muy buenas razones que el lector puede conocer con mayor amplitud, dirigiéndose a él directamente ( imejíaj@hotmail.com).
Compara el ingeniero Mejía el ferrocarril de Oriente con el ferrocarril transcanadiense que va desde Halifax en el Atlántico hasta Vancouver en el Pacífico. Para los venezolanos, la iniciativa sería también de gran interés. Seguramente, han soñado con ella. Comenzaría la verdadera integración de los dos pueblos.
En fin, pensar en grande, vale la pena. Estamos seguros de que a la ministra Cecilia Álvarez Correa le gustará conocer el documento. Se lo estamos reenviando (mapa incluido), “para lo de su cargo”, como suele decirse en las esquelas oficiales.…
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