Isla abandonada
Hace una semana comenté en esta columna que había tenido la oportunidad de estar en San Andrés en el mes de octubre. Hacía más de 15 años quizá, que no iba a la isla, y recuerdo muy bien que la última vez que salí de allí sentí desagrado por las condiciones tan precarias del lugar. El aeropuerto era desastroso, el agua no se podía tomar, las calles inexistentes, en fin, la infraestructura en general era muy desagradable.