Vivir de verdad la fe
Vivir a medias la fe que se profesa debe ser estresante, angustioso, insatisfactorio, con caminar vacilante e inseguro. Vivir de verdad la fe da alegría, entusiasmo, seguridad, ganas de vivir. Conforta, de verdad, sentirse empeñado en ese animador programa señalado por ese hombre de tan grande fe como fue Saulo de Tarso: “Ya coman, ya beban o hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para gloria de Dios”. (I Cor. 10,31).