El título de esta columna parece más bien el nombre de una ranchera mexicana o de una balada venezolana, sin embargo, obedece a un clamor sentido de la comunidad capitalina.
El Sumo Pontífice no ha fallecido. Pero la expresión del título de esta columna también se utiliza cuando una persona deja definitivamente de ejercer un cargo o una dignidad. Quiere decir que la inmediata preocupación de la organización en la que se produce la vacancia es la de proveer el reemplazo. Es el caso que se vive en la Iglesia Católica por la renuncia de Benedicto XVI.
La renuncia del Papa Benedicto XVI a su pontificado, que desde luego ha sorprendido al mundo porque la última -del Papa Gregorio XII- se presentó hace casi 600 años, debe ser mirada con respeto, en cuanto las razones que invoca son perfectamente comprensibles, y con admiración, por el valor, la honestidad y la rectitud que ese acto refleja.
La revaluación persiste
Uno de los mayores males que agobian a la economía nacional es la llamada enfermedad holandesa, que no es otra cosa que la pérdida de competitividad de la producción nacional por cuenta de la revaluación del peso frente al dólar. En su última reunión la Junta Directiva del Banco de la República percibió la incontenible apreciación del peso con respecto al dólar, que prosigue después de una revaluación del 9% el año anterior, al perder $ 175.
Dice el expresidente Belisario Betancur, en su entrevista publicada en la revista Semana con motivo de la celebración de sus 90 años, que está convencido de que la paz entre el Gobierno y las Farc se firmará: “Creo que no hay nada más importante para este país y que va a suceder”.
La Empresa de Energía Eléctrica de Bogotá es, sin lugar a dudas, la joya de la corona de las entidades públicas de la capital de la República. Presupuesto, nómina, ganancias y valor estratégico por la naturaleza del sector que domina, la hacen el activo más valioso del patrimonio del Distrito Capital.
A juzgar por lo que andan diciendo las Farc en la Isla, el pérfido e indolente gobierno Santos les está diciendo a todo que no.
Ese gobierno que las aflige a diario les dijo que no era posible adelantar las negociaciones en Colombia y las confinó a dialogar en un infierno tropical donde ellas son miradas con recelo y desprecio por la camarilla instalada en el poder.