Nuestro rio Magdalena
Ojos abiertos, oídos despiertos con todos nuestros ríos, montañas, páramos, bosques, selva amazónica, con el café, el maíz, con nuestros campesinos. No le podemos ceder todos nuestros recursos a los extranjeros, porque si no, como decía mi abuela: ¡apague y vámonos!.