Columnistas | El Nuevo Siglo

Crazy, Venezuela

 

Una cosa es la locura y otra la demencia. Del latín dementia, corresponde a un trastorno de la razón. Por ejemplo: el artista empezó a mostrar signos de demencia a temprana edad. Si nos atenemos a la definición, el régimen de Chávez presentó síntomas de demencia desde muy temprana edad.


Saliendo del hoyo, pero falta

 

Esta semana recibimos una extraordinaria noticia para nuestra sociedad y la salud de la economía colombiana. Se trata de las cifras sobre la pobreza en nuestro país, contrastada con nuestra historia en la materia  y con la realidad regional e internacional.

A paso lento

 

Al aproximarse el segundo semestre se encuentran en la misma dirección reformas y proyectos de Ley, orientados a rectificar la carta de vuelo del país en economía y política social, con exigencias inaplazables para responder a la ciudadanía.

Bogotanadas

 

Recientes  informes de prensa dan cuenta de la mafia que en forma de administración se había apoderado de la mayoría de las entidades de la Alcaldía Mayor de Bogotá. Por lo que se lee, habrá que erradicar de su escudo el águila rampante que la identifica, para ponerla ahorcada o por lo menos atada por los lazos de la corrupción que se apoderaron de ella.

Espurio

 

Es verdaderamente desconcertante la cantidad de fiascos diplomáticos que acumula el Gobierno Santos.

Al empeñarse en actuar a contracorriente del interés nacional para satisfacer ilusiones y obsesiones personales, el país se ha visto sometido a la voluntad de la Alianza Bolivariana cuando va y negocia con terroristas en la Isla de la familia Castro, o cuando ignora no solo a los soldados caídos sino a los ciudadanos colombianos ultrajados en la frontera con Venezuela.

Sin correr

 

No es preciso que bancos del país inicien una peligrosa carrera en procura de nuevos usuarios y clientes para darles financiación para vivienda nueva al amparo del reciente programa anunciado por el presidente Santos.

¿Emocionales o racionales?

 

Aún  no hemos salido de las épocas trogloditas en las que para llevar a nuestros contradictores a aceptar nuestras ideas utilizamos argumentos teóricos, legalistas, jurisprudenciales, siempre ausentes del contenido humano y psicológico. Costumbre maldita, maldita costumbre.