Paz pero no a cualquier precio
Al recibir noticias que nos llegan desde La Habana, del “proceso de paz” que allá se adelanta, hay momentos en los que se vislumbra alguna esperanza, pero siguen otros que solo suscitan serios interrogantes. Solo nos da paz, espiritualmente nuestra confianza en Dios, en cuyas manos, y no en otras, fincamos nuestra esperanza para la superación de tan agudos problemas nacionales.