Columnistas | El Nuevo Siglo

El peote de Petro

 

El burgomaestre capitalino se salió con la suya, pues  no obstante todas las objeciones y advertencias que se hicieron acerca de la inconveniencia del Plan de Ordenamiento Territorial (peote) presentado, por su iniciativa,  a consideración del cabildo,  lo impuso. De todas formas él ya había tomado la decisión y, como siempre, hizo su voluntad, a pesar de que el Concejo Distrital negó la iniciativa, dentro del trámite reglamentario.

Escuadrón Móvil Antidisturbios

 

Ante las alteraciones del orden público, inevitablemente aparece el (Esmad) resultando vilipendiado o aplaudido según el efecto de su intervención, la que siempre será incierta por existir factores intangibles, que juegan papel preponderante en el desarrollo de los hechos. Frente a sus últimas acciones, algo controvertidas, es saludable un resumen de su trayectoria evolutiva.

No podía ser y fue

 

Incluyo  predicciones de tiempos no tan lejanos, con la invitación a los lectores de tenerlas en cuenta, para no equivocarnos en las que hagamos ahora, en especial sobre los diálogos de paz:

Sobre la intolerancia

 

Se divulgó ayer que en Bogotá un energúmeno asesinó a su vecino a  puñaladas, lo arrastró y lo  lanzó al vacío desde un tercer piso, y todo porque la víctima le solicitó disminuir el  exagerado volumen de su equipo de sonido.

El odio

 

El jueves y viernes de la semana que acaba de pasar han quedado grabados en la memoria de los habitantes de Bogotá, como de los más violentos que les ha tocado vivir. Algo así, cuentan los mayores, no se veía desde el 9 de abril aquél en que mataron a Gaitán como parte de “la violencia” que aún no termina.

El Estadista

 

Santos,  el Estadista, se apresura a gestionar un "Referendo de Paz" en medio del ensordecedor aplauso de su coalición pero pocas horas después sus contertulios de las Farc le quitan el impulso rechazando la iniciativa de un plumazo porque, claro, no quieren correr el riesgo del automático rechazo popular.

Serenidad

 

Ojalá este martes el rostro nacional muestre mejor semblante luego del caos por el desenfreno de quienes a menudo pierden el control, arman los espíritus, asumen furia ciega que no les permite ver que cualquier diferencia debe ser resuelta por las vías del diálogo y la tolerancia.

El Gobierno de los planes de choque

 

Las necesidades, problemáticas y frustraciones de los campesinos colombianos fueron el combustible de las intensas manifestaciones que vivió el país pero no su causa única. Evidentemente muchos de los factores que incentivaron el Paro Agrario resultan del abandono histórico del campo en todas sus dimensiones.