“La pared y la muralla…
SON el papel de la canalla”, decían los viejos bogotanos, cuando la hoy megaurbe era apenas un pueblo grande donde los niños podían jugar en la calle. Entonces la gente barría el frente de sus casas y cuidaba la ciudad como a su propia casa. ¡Ay qué tiempos, señor don Simón! Pero después del “bogotazo” todo cambió.