No vayamos en silencio
En Venezuela, las estanterías vacías y los racionamientos, se convirtieron desde el gobierno anterior en el “no-pan de cada día”. Hubo protestas y manifestaciones. Pero lo que está pasando ahora va mucho más allá en su origen y pronóstico, porque la motivación de la indignación actual no es la falta de comida, sino algo que le duele mucho más al pueblo: falta de libertad, falta de futuro.