Columnistas | El Nuevo Siglo
Iglesia ecológica
 
Su Santidad Francisco acaba de publicar la bellísima Encíclica Laudato Si cuya nominación completa Laudato si, mi Signore“ -“Alabado seas, mi Señor”-, cantaba San Francisco de Asís, es un homenaje al Santo del que el Papa actual tomó su nombre y es  Patrono de los ecologistas.
Doble lectura
 
Cada día que pasa en La Habana es un día que se suma a la conciencia crítica de los colombianos.
De hecho, el pensamiento crítico se va alimentando gracias a una pedagogía en la que las palabras y los hechos coinciden a la perfección.
Lejos de percibir lo que sucede en la Isla como algo radicalmente distinto a lo que sucede en Colombia, los ciudadanos han aprendido a asociarlo orgánicamente.
Temporal
 
Crecer rayando el 3% anual desanima y alarma, pero no es el peor de los males. El camino del crecimiento económico global luce nublado hoy, pero no es lo único que preocupa. Déficit en la cuenta corriente del 6%, uno de los compliques dentro del marco de la estabilidad fiscal, financiera y monetaria.
Bajos y oscilantes
 
Esta vez los fundamentales del mercado han sido los responsables de la caída de los precios del petróleo. La sobreoferta de crudo en el mercado, atribuible en gran medida a la revolución de los esquistos en los EE.UU., fue el detonante de esta caída tan abrupta de los precios. Estos pasaron de US$ 115.19 el Brent y US$ 107.95 el WTI el 16 de junio del año pasado a US$ 63.70 y US$ 59.85 del día de ayer, respectivamente, el más bajo precio desde el 2009.
Insistir en el desescalamiento
Que el proceso para terminar el conflicto armado interno está empantanado es hoy una realidad inocultable. No es sino interpretar lo que ha venido ocurriendo.
Lo que salva la paz 
 
Pasados  los ceses unilaterales de Gobierno y Farc con el resultado bien amargo -en términos de muertos y catástrofes ecológicas dejados por el movimiento insurgente- proponer un cese bilateral suena a anatema mayor. Sin embargo, esta es la única  fórmula que resucitará un proceso de paz herido de muerte cuya credibilidad se deshace segundo a segundo como agua que se escapa de dedos que buscan guardarla.