“Yo perdono, pero no olvido”, es una frase del común que parece sintetizar la situación de conflicto en la que viven los colombianos desde hace décadas, aquellos que libran batallas que no solo se enmarcan en el campo sino también en la lucha por sacarlas de cuerpo, mente y corazón, esas que han dejado huellas dolorosas en miles de personas.