Estados Unidos fustigó la censura "sin precedentes" en la prensa rusa, que se expresa fundamentalmente en el bloqueo a sitios de Internet de opositores y a fuentes alternativas de información sobre la crisis en Ucrania.
"Estados Unidos está profundamente inquieto por el brusco achicamiento del espacio destinado a los medios independientes y libres en Rusia", declaró la portavoz adjunta del Departamento de Estado, Marie Harf.